CORALIE CLEMENT: El juego de la vida

Sus genes le abren puertas para cantar con naturalidad en cualquier rincón del mundo. La tradición de su cultura es otro factor muy fuerte y original que la avala. Juventud que acompaña un divino encanto sonoro y se refleja en lo visual para aportar alegría a la renovación de la energía universal.

Autor: Ramón Zumba/Fotografías: Gentileza Random Records.

Gracias a la combinación de factores esforzados de la Embajada de Francia y al Buenos Aires Festival de Cine Independiente, un sello discográfico que depende de proyectos cuidados y un público independiente de lo que dice la gran mayoría, nuestro país tuvo el deleite de disfrutar de un recreo, muy necesario para seguir afrontando tantos cambios drásticos en la realidad de un mundo globalizado y devaluado que parece pincharse.
Coralie podría describirse casi como un coro que le canta la bienvenida a la suavidad, con clemencia inflada en pos de la belleza. Las cuerdas vocales de esta joven provocan hipnosis placentera a lo largo de toda su discografía: Salle des pas perdus, Bye bye beauté y Toystore. Hipotéticamente, en la evolución cronológica de los títulos se podría leer entre líneas como la radicalidad cultural del género “nueva canción francesa” se abre hacia el ambiente del inglés, ampliando el espectro de comprensión a nivel público melómano.
Quien indague en Coralie con filtros subjetivos estará encantado; y quien lo haga objetivamente podrá darse el lujo de ver algo pulcro en todos los sentidos.

E. P. U.: Coralie, ¿De dónde viene tu nombre?
Coralie Clement: El hecho es que mi hermano Benjamín Biolay es artista y cuando me ayudó a realizar un álbum, junto con mi manager pensamos que no queríamos tener el mismo nombre porque era muy obvio. Entonces pensé la alternativa de la doble C, en relación a que él tiene la doble B. Coralie es mi verdadero nombre, pero Clement lo elegí simplemente porque me gusta.

E. P. U.: ¿Cómo y cuándo empieza tu relación con la música?
C. C.: Mi padre y mi hermana son músicos. A los tres años él me dio un violín para practicar. Luego me puse a estudiarlo en el conservatorio; es muy difícil pero es lindo. Luego, a los 16, decidí parar porque era demasiado; y sobre todo porque quería hacer algo más pop. Empecé a estudiar teatro para ser actriz y también historia en la Universidad. En ese entonces me llamó Benjamín para hacer canciones juntos y acepté encantada su propuesta. 

E. P. U.: Terminaste sacando tres discos…
C. C.: Sí. A los 21 me convertí en cantante. Resulta que mi hermano tenía compuestas canciones para alguna chica y decidí interpretarlas. Aunque no tenga una gran voz, sí tengo una capacidad aceptable para mejorar. También hicimos los videos juntos. En cuanto al último álbum, lo hicimos con instrumentos de juguete. Es muy conceptual el audio. Y eso quedó muy bien sincronizado con el tono suave de mi voz. Somos tres personas tocando instrumentos infantiles, más el aporte infinito de la computadora.   

E. P. U.: ¿Y qué fue lo que te hizo pasar de tocar instrumentos a cantar?
C. C.: Bueno, lo del teatro influyó mucho, y si también toco guitarra y piano me parece más importante desarrollar mi actitud y mi voz sobre el escenario. Siento más comodidad así. Instrumentos no toco mucho en público, sino para mí y para mis amigos. Lo mismo me pasa con las composiciones de letras, en el sentido de que prefiero escribir sobre cosas que no son mi vida y mis emociones. Mis canciones no son autobiográficas, sí explican cosas que están cerca de mí o, mejor dicho, lo que es común a todos en cuanto a las emociones de la vida en general.

E. P. U.: ¿Te interesa representar lo nuevo de la canción francesa?
C. C.: Es difícil explicarlo, porque también globalmente cada vez hay más cantantes y muy diferentes entre sí. Por ejemplo, si bien el grupo de Henri Salvador, Benjamín Biolay, Keren Ann o Vanesa Paradis pueden estar algo cerca o lejos a la vez, lo único que los une es el idioma francés. Y en ese sentido me gustaría continuar este movimiento, pero con mi propio sello personal.

E. P. U.: ¿Escuchás otro estilo de música?
C. C.: Sí, claro. Obviamente, el pop y algo de rock. Me gusta mucho el hip hop. Amo el reggae. Dentro de lo electrónico, el house no me gusta tanto como el electropop.

E. P. U.: ¿Y de la escena francesa quiénes te gustan?
C. C.: Daft Punk es increíble y los vi dos veces en vivo e hicieron un trabajo perfecto, ya que tienen un gran presupuesto. Air también es muy bueno, sobre todo lo que hicieron junto a Charlotte Gainsbourg. Carla Bruni es una maravilla y la verdad que no importa su vida privada con el presidente; la conozco un poco y me cayó bien como persona, pero como artista es mejor. Siempre fue música, y ahora que es primera dama no veo ningún problema, al contrario, es mejor que sea cantante.

 

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