Diego Capusotto
El último humorista

Encontró en el rock and roll el camino para crear una cantidad de personajes superlativos que hoy son admirados por el público como verdaderas figuras de la música. +El Planeta Urbano+ estuvo en el backstage de Peter Capusotto y sus videos y vivió, por unas horas, los entretelones del futuro mito del humor. 

Por Ignacio Magurno / Fotógrafo: Víctor Candia

El tipo está parado con una peluca y un disfraz berretas frente a dos cámaras que lo siguen de sol a sombra: tiene una guitarra colgada con la que -infinidad de gestos y poses mediante- imita los movimientos que cualquier guitarrista haría para puntear. Por la apariencia de su atuendo, y por las indicaciones de su director y guionista, Pedro Saborido, se intuye que al que está emulando es Carlos Santana, ya que allí no hay música que permita confirmarlo, sino que en el silencio absoluto que requiere la grabación, solo se escuchan risas de fondo, incontenibles ante tanta demostración de talento de Diego Capusotto.

“Dale Diego, movete más, seguí así, poné más caras, muy bien, así”, le indica y lo anima Pedro Saborido. Y Capusotto, que de eso de batallar con las poses la sabe lunga, saca de su repertorio un rito de movimientos y muecas que rozan el absurdo. Un disparate sin sentido que solo admite admirarlo sin mayores juicios de valor.
Estamos en la grabación de Peter Capusotto y sus videos, el programa que satiriza a las estrellas de rock con una temática de personajes y sketches que él y su troupe crearon con ingenio para hacer delirar a una multitud que lo canonizó y lo ubicó en un pedestal de culto, y que rompió cualquier estructura en la manera de hacer humor en televisión. Allí en el estudio todo funciona como una cooperativa de entusiastas. No hay grandes juegos de luces, ni cámaras apostadas por los rincones, ni siquiera un vestuario suntuoso, tal cual la esencia del programa lo permite. El decorado es sencillo: algunas cortinas de colores y el clásico fondo con varias ventanas que está presente en muchos pasajes del set.
“Con Pedro se nos ocurrió hacer un poco de humor con gente relacionada con el rock, crear historias, situaciones, cuestiones que forman parte del circo. Figuras que uno tiene reconocidas del rock y personajes que uno deforma también”, dice Capusotto en un alto de la grabación.

La primera temporada del programa dejó sus rastros. Cómo negar la masividad y el nombre que ganó Pomelo Rock en la consideración mediática. O lo difícil que le resultaba a Juan Carlos Pelotudo aprender a tocar una canción como la gente; y la inolvidable poesía rockera de Luis Almirante Brown. Aquel dicho que reza que las segundas partes nunca fueron buenas debería sepultarse cuando se menciona la palabra Capusotto. Hoy desvela ver a Bombita Rodríguez, “El Palito Ortega montonero”, con su canción popular y revolucionaria a cuestas, o a Nicolino Roche y los pasteros verdes con su dosis de rock and roll pastillero.
“Es un mundo que conozco, al cual pertenecí desde chico, por eso los personajes son fácilmente reconocibles para nosotros. Hay íconos que parodiamos que forman parte de una especie de folklore de rock que está por afuera de la música, que termina siendo lo más importante. Hay toda una puesta en escena que pertenece al rock como espectáculo que nosotros parodiamos. Pero es el mundo que sí conocemos, porque desde chicos fuimos a recitales y formamos parte de esa tribu”, dice Diego Capusotto.

ES SOLO ROCK AND ROLL
El primer acto es una secuencia de personajes que, como luego se verá en televisión, forman parte de una especie de “juego del rock”. Allí Diego Capusotto encarna a tres músicos ninguneados por el espectador que, mientras observa el desempeño de cada uno, debe elegir entre tres opciones para eliminarlo de la pantalla. El guitarrista virtuoso que se cree Santana, un tecladista de rock sinfónico aburrido y un híbrido cantante de soul que intenta ser como Barry White. En cada uno de ellos se recrean momentos antológicos que muestran la facilidad que posee Capustto para transformarse y adaptarse a las exigencias del guión. Eso de poner caras y moverse con torpeza no le cuesta nada. Tampoco se sobresalta con las indicaciones, sino que escucha y acepta los consejos y vuelve a repetir las escenas cuando hace falta.

SEGUI CONOCIENDO A ESTA FIGURA DEL HUMOR EN EL PLANETA URBANO DE JULIO