Gabriel Schultz
Retrato de un hombre coherente
De anónimo debutante radial a lograr eso que todo hombre del éter sueña. De esporádicas apariciones televisivas al papel de analista ineludible de los medios de comunicación argentinos. Una charla sobre política, literatura, gobierno K, Marcelo Tinelli y el humor.
Por Mauricio Moreno Martínez / Fotógrafo: Mariano Ureta de Jorge Amado Group
(Advertencia: la conversación que se reproduce a continuación fue atravesada por dos diálogos de elevado contenido erótico).
Fue tan raro. Así, bien de repente, el tipo se puso a sacar los billetes del bolsillo y a deslizarlos entre sus gruesos dedos. Lo único que había soltado era un no me creés y nada más, y que te lo demuestro si querés, y que los tengo ordenados todos en mi bolsillo. Lo peor es que era cierto. Primero estaban los de cinco pesos; el primero con el número 28 y el segundo con el 73. Luego seguían los de diez pesos; el primero con la letra D, el segundo con la G y el tercero con la H. Ese tipo, Gabriel Schultz, de veras ordena los billetes de su bolsillo por número de serie todos los benditos días. ¡Todos los días! Y cuando recibe un vuelto, el billete recibido va a parar a su respectivo lugar.
“No sé cuándo lo empecé a hacer, pero lo hago. Es una obsesión, cada uno tiene su locura. Cuando agarro la plata para salir de casa los ordeno. Y a medida que me van dando vueltos, los voy acomodando en el orden correspondiente. Lo tomo como algo natural, ya es parte de mí. No me lo planteo como un problema. Es una obsesión, y la obsesión no se plantea como problema. Y mi obsesión es ésta”.
Schultz nació el julio del ´66 en La Paternal, barrio al que espera regresar al final de sus días. Es hijo de un papá ex peletero y de una mamá ex docente y ex asistente social, y es hermano de un actor de stand up. Su primer éxito radial, dirá, fue el recordado René, un personaje que encarnó en un programa con Marcelo Araujo. Su primer trabajo fue nada menos que con Carlos Abrevaya en Radio Municipal. Es, claro, una de las dos caras visibles de Televisión Registrada (TVR), además de una de las tres voces de +Basta de todo+. Estudió periodismo con varios de los que hoy escriben en los diarios y revistas argentinas. El también pensaba que la gráfica sería su lugar.
“De hecho, entendía como futuro para mí escribir en un diario o en una revista -dice-. Nunca me imaginé trabajando en una radio o en un canal de televisión. No lo tenía previsto. Sinceramente mi presente es más de lo que me propuse y soñé. Me encantaba soñar que podía pasarme esto, pero no lo veía posible”.
¿Qué es lo que más valorás?
Poder vivir de lo que soñé hacer. Cuando me metí a estudiar periodismo, parecía una utopía poder vivir de esta profesión. Siempre tuve otro trabajo paralelo porque me daba la sensación de que no iba a poder vivir de esto, de trabajar en los medios, me parecía hasta imposible. Y a medida que fueron pasando los años lo conseguí, y me siento muy bien por eso, porque sinceramente es más de lo que soñé.
¿Qué trabajo te dio notoriedad por primera vez?
Lo de René me dio notoriedad, pero anónima. Es una cosa incoherente notoriedad anónima, pero todo el mundo quería saber quién era René, nadie sabía que era yo, y yo no lo decía. Era un personaje absolutamente famoso, y yo un desconocido absoluto. Pero creo que la notoriedad se empezó a dar con Arde Troya, programa que conducía Matías (Martin), en el que hacía el personaje del Licenciado, que tuvo cierto éxito, cierta notoriedad. Eso es algo que no tenía previsto: trabajar en televisión, hacer notas, que la gente me lo reconozca. Pero sinceramente estuvo bien. Por suerte en televisión siempre trabajé en lugares donde no me dio vergüenza, porque es difícil encontrar en televisión un espacio en el que no te dé vergüenza trabajar, y sinceramente lo conseguí siempre.
LA ENTREVISTA COMPLETA DISFRUTALA EN EL PLANETA URBANO DE ENERO/ FEBRERO