Hernán Piquin

Se define a sí mismo como un pibe de barrio. Trabaja en una telenovela, tiene propuestas para el Bicentenario, para el teatro y para el cine, pero poco tiempo para incursionar en el amor.

Los que lo conocen íntimamente afirman que Hernán Piquín no es supersticioso. De hecho, jamás hubiera alcanzado un lugar importante dentro de la danza contemporánea internacional si se hubiese guiado por la numerología. Nació un martes 13. Entró al Teatro Colón con el número 13, bailó por primera vez en un ballet un jueves 13. Cuando vivió en San Francisco el número de su casa era 1331. ¡Hasta el micrófono que tenía puesto en una audición de televisión era el número 13!
Lo cierto es que su carrera fue tocada por las hadas del éxito desde su más tierna infancia. A los cuatro años, ante el asombro de sus padres, dijo que quería ser bailarín y a cuando tenía diez quedó seleccionado por el Teatro Colón, entre 2.700 aspirantes. Así fue construyendo su carrera de bailarín hasta que un buen día, mientras leía en su casa, “sonó el teléfono y era Leonardo Favio, yo no lo podía creer. Me pidió que fuera a verlo y llevara una camisa blanca y el pelo peinado para atrás. Me hizo una prueba de cámara y me dijo Sos el Aniceto. Desde entonces guarda para Leonardo Favio los mejores elogios. Es el director al que le debe gran parte de su actual profesión.

¿Cuál es el balance que hacés del año que termina?
De mucho trabajo, ya que estoy incursionando en la televisión y el musical. Julio (Bocca) me dejó a cargo de su compañía y siempre que puedo acompaño a los chicos. También estoy en Telefé, en la novela Herencia de amor. La idea de hacer televisión me entusiasmó de entrada.

¿Cómo llegaste a esa novela?
Me llamó Quique Estevanez y me propuso trabajar en Herencia de amor. Al principio pensé que era una broma, pero a los pocos días me estaba entrenando con mi coach actoral.

¿Cómo es tu personaje?
Es Eugenio Costa, un pueblerino al que a los 17 años le matan al padre y se va a vivir a Italia. Vuelve después de casi veinte años y quiere reconquistar a su amor, que es Luisina Brando. En un principio estaba pautado para algunos capítulos y ahora me quedo hasta el final. 

¿Sos crítico cuando te ves en televisión?
Sí, muy crítico. Me falta mucho, aunque a veces me sorprendo. Empecé con Leonardo Favio en cine haciendo Aniceto y ahora estoy lleno de proyectos.
¿Acompañás al Ballet Argentino en las giras?
Siempre que puedo me engancho con el ballet. En este momento es la compañía que más está bailando por el interior del país. Julio me dejó a cargo de su ballet y eso es un honor para mí. Iñaki Urlezaga está bailando en el exterior y Maximiliano Guerra está con la televisión en Talento argentino. Los tres somos los referentes de la danza y, afortunadamente, trabajamos muy bien.

amor, Ana (Julieta Cardinali). Este encuentro lo desestabiliza aún más.

 

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