Joe Fernández
El hombre del sobre de azúcar
La música desata su parte más intrínseca y misteriosa; el café su perfil más racional. Poder combinar vocación y pasión en un mismo día y en una misma vida es algo que el empresario-músico realiza con placer.
Siempre supo que su destino iba a estar ligado al café. Desde chico saltaba sobre las bolsas de arpillera en las que viene el café crudo de Brasil y de Colombia. Sus abuelos y su padre llevaban adelante la empresa familiar "Café El Continente", que se dedicaba a importar los mejores granos de café, de tostarlos y de distribuirlos por bares confiterías y restaurantes. Joe Fernández se hizo cargo del legado familiar llevando la empresa a un lugar de prestigio y buenas ventas. Paralelamente a su rol de empresario surge su pasión por la música, que lo llevó a editar dos discos solistas: "Formas", en el 2006, y "Aire", en el 2009. Y se dio el lujo de tocar en el Pepsi Music, en La Trastienda en varias oportunidades y también viajó por los Estados Unidos llevando su música a Nueva York, Miami y Los Angeles.
¿Cómo llevás paralelamente esa doble vida de empresario y músico?
La música y la gastronomía se complementan. Me ha pasado mucho de terminar vendiéndole café a un teatro o a un pub adonde fui a tocar o de terminar tocando en restaurantes a los que les vendo café. Creo que hay una conexión muy profunda entre la buena música y el buen comer.
¿Te dan los tiempos para ambas actividades?
La vida empresarial va de ocho de la mañana a seis de la tarde y la vida del rockero va de siete de la tarde hasta altas horas de la madrugada, así que en ese sentido no se pisan y me dejan ser el que quiera según el momento. Una me aporta cordura y la otra locura, pero ambas son mis pasiones y las amo por igual.
¿Cómo nace la vida de empresario del café?
Es una empresa familiar originada por mis abuelos paternos a principios de siglo. Este año cumplimos setenta años en el rubro y es un orgullo muy grande seguir adelante con la idea que tuvo mi abuelo hace tanto tiempo y hacer que la empresa se siga desarrollando y afianzando en el mercado de la gastronomía.
¿Y la de músico?
Esa tiene dos nacimientos. Uno sensorial y otro concreto. El sensorial se produce cuando en el Renault 12 de mi mamá a los 14 años escuché un tema de Stevie Ray Vaughan. Ahí entendí todo. Pensé para mis adentros: “Yo quiero hacer esto, sentir eso cuando toco la guitarra”. Y ahí arranqué a estudiar guitarra y mis primeras presentaciones fueron tocando covers de Charly García, Billy Idol y Los Redondos.
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