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MARCOS AGUINIS: El país que tenemos Este reconocido autor escribió este libro acosado por la furia de nuestra realidad. Por eso lo denomina “panfleto”, porque conlleva el estilo claro, breve y categórico que es tan necesario cuando las ideas arden y la realidad reclama un profundo análisis histórico y algo más que tibias críticas al gobierno de turno. Autor: Roberto Villamil /Fotógrafo: Ramón Zumba. “Pobre patria mía” fueron las palabras póstumas del general Manuel Belgrano en su lecho de muerte, cuando le relataban el triste panorama de la patria anarquizada de 1820. Habían pasado apenas cuatro años de declarada la Independencia y diez del grito libertario del 25 de Mayo revolucionario. Marcos Aguinis es un escritor argentino multipremiado internacionalmente. Fue secretario de Cultura del recientemente fallecido ex presidente Raúl Alfonsín, padre de esta joven democracia argentina. Aguinis utiliza esta expresión lacerante de Belgrano para titular su reciente libro, donde va desgranando descarnadamente el hundimiento moral, social, económico, político y humano de nuestro país en el último siglo. Aguinis analiza un decálogo de insensateces que comienzan con el golpe de 1930, las presidencias de la década infame, el golpe de 1943, la llegada del peronismo, la inestabilidad democrática de los ´60, las dictaduras posteriores, el proceso de los `70, la desquiciada guerra de Malvinas, el despertar democrático de Alfonsín, el poder cuasi mafioso del sindicalismo, Menem y el festival de los `90, el fracaso de la Alianza, la crisis del fatídico año 2001 con la sucesión de cinco presidentes en un mes (establece además un paralelismo con la situación que se dio en 1820, cuando en un día se sucedieron tres gobernadores) y la llegada en 2003 a la presidencia de Néstor Kirchner con el nivel más bajo de votos de toda la historia argentina. Y en este punto de nuestra realidad, con Néstor y su sucesora Cristina al frente del país, Aguinis enmarca y profundiza el relato de la decadencia más absoluta de que hemos vivido, logrando estremecernos con datos apabullantes. El 27% de la población subsiste bajo el nivel de pobreza. De acuerdo con el índice de libertad económica, la Argentina se encuentra en el puesto 108º entre 157 países con tendencia a seguir bajando. Chile, en ese ranking, navega en el puesto 8º, Uruguay en el 40º y Perú en el 55º. Entre 150 naciones, la Banca Argentina está en el puesto 149º. Argentina no ha salido del tercer mundo y estamos muy lejos de alcanzar la ubicación que el menemismo nos atribuyó. Aquello de que habíamos entrado en el primer mundo con el uno a uno y podíamos darnos el lujo de festejar con pizza y champagne. La realidad indica que hay porciones del país que corresponden al cuarto y al quinto mundo, como si nos hubiéramos mudado al Africa meridional. Aguinis aborda todas las facetas de la decadencia nacional. Nuestra tierra tuvo su momento histórico de país grande, acogiendo a millones de inmigrantes que se fueron integrando y aportando a ese crecimiento. Aun con errores, pero finalmente se argentinizaron en tres pilares de oro: la cultura del trabajo, la cultura del esfuerzo y la cultura de la decencia. En su raconto de cómo se destruyó la fortaleza institucional de un país pensado en grande, Aguinis comienza con la educación. Dice: “… sin educación no hay buen futuro y parece no interesarnos el futuro, porque la educación es un desastre. De un Sarmiento que abogó por una larga política de estado que convirtió a la Argentina en el país más culto del hemisferio sur continental, llegamos al actual nivel educativo que es francamente deplorable, con una deserción escolar apabullante. Muchos chicos van a la escuela para recibir solo la ración alimenticia básica…”.
ENCONTRA LA NOTA COMPLETA EN EL PLANETA URBANO DE MAYO
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