Floreciente underground
Autor: Ramón Zumba / Fotografías: Philippe Cabaret
¿En qué podés profundizar sobre el underground como plataforma de tu estilo?
Estoy muy cómodo ahí, no quiero salir. Es más, represento al under, ya sea primero desde el rock y luego desde el tango; es algo a lo que pertenezco. No así al mainstream, que es algo que vos no elegís, te elige a vos y te fagocita. Realmente no es mi intención llegar a la senda principal. Trabajo en y para el underground. Lo que nazca debajo de la tierra saldrá a la vista, dicho como metáfora orgánica. Y lo orgánico siempre fue algo pro, pero muchos no se dan cuenta. A veces tenemos el defecto de poner todo en bolsas con nombres para no confundirnos en el desorden. Y justamente en el caos es donde más creación hay. En las crisis se crea, aunque no sea el único estadio para hacer cosas nuevas. Hablando de inspiración, es mejor que te agarre laburando.
¿Cómo te enamoraste de la música?
Realmente no me di cuenta al instante… creo que en la distancia del tiempo fui conciente. El maestro García realmente me hizo entrar en un trance de aprendizaje permanente durante los siete años que estuve bajo su sombra. Hoy lo veo y es increíble el valor que eso tiene. Otro hecho interesante también fue lo que me pasó en Sao Luis de Maranao, a la salida del río Amazonas luego de un viaje a Manaos, cuando conozco un grupo multirracial llamado Agua. Sin que yo sepa, era la banda que tocaba con Milton Nascimento y gracias a ellos lo conozco y termino compartiendo escenario con otro gran maestro en Belo Horizonte.
Creo que estos encuentros son parte del juego del destino que me llevó a eso. Y lo bueno es que conectamos químicamente, porque uno puede transformarse en un monitor toda la vida… Por ejemplo, a Pipo Cipolatti lo conocí en “La gota de grasa”. Era el año ´80, lo de Pirilo, en la calle Defensa e Independencia… si no me equivoco. Ahí, de parado, se comía la fugaza y se tomaba el moscato. Es bueno decirlo: ya había formado con Fabi Cantilo las Bay Biscuit, que dirigía Vivi Tellas. Entonces estaba solo ahí comiendo un cacho de pizza y veo a mis espaldas, como una puerta de vaivén estilo western se abre y entra un tipo con el corte de pelo como Cristóbal Colón. Era el señor Hugo Cipolatti con otro más, D´Ambrosi, que lo bautizamos “El tarado de la mano crecida” o también “Mangia brócoli”. Terminó siendo su road manager en Los Twist y también subía al escenario como títere con una mano gigante de gomaespuma a darnos cachetazos. Resulta que este personaje tenía un cigarro en la boca, que no se lo sacó nunca, y la ceniza caía en su hombro y el humo entraba en su ojo derecho y en los pelos de su afro look casi canoso. Pipo empieza a cantar: “Era un sábado a la noche… tenía plata y hacía calor…”. Del rabillo del ojo veo que afuera de la pizzería se arrimó la barra brava del barrio y no le gustaba mucho que estos dos canten rock and roll en voz alta en su lugar de parada. Parecía una escena de +Rebelde sin causa+. Pero como Pipo es Pipo, consiguió que empiecen a mover las cabecitas y los pies al ritmo y le perdonaron la vida. Lo encaré para proponerle armar Los Chacarita Twist, junto con Fabi que ya cantaba mis canciones, como +Hula hula+ y +Cleopatra+. Era el engranaje que faltaba.
¿Y qué herencia te dejó el ambiente del tango?
Otro tipo grosso al que escuché con atención cada palabra que me dijo fue Enrique Cadícamo. En el bar de al lado de Sadaic, en el año ´98, me contó de todo, pero hizo especial hincapié sobre las editoriales musicales y el trabajo en equipo. Me quedé pensando qué me quería decir y con el tiempo fui atando cabos. Tomé conciencia de la importancia de rol del editor para un compositor o autor. Venimos de la escuela bohemia de camisas de seda, decía Cadícamo. De alguna manera, podemos decir el elegante underground.
¿Por qué se te dio por abrir el surco que unió fuertemente el rock y el tango?
Metan semillas en este surco… El rock en español tiene como pionero a Javier Martínez, de Manal. Era un blusero profundo. Eso nos pertenece y somos los más lejanos de lo que es esta música, pero en español. De pendejo vi la despedida de Manal en un cine de Flores, cuando tocaron de espaldas. A Pappo´s Blues lo iba a ver los domingos a la mañana al teatro Odeón en la calle Esmeralda. A Almendra también los vi en vivo. Los Gatos y Vox Dei también son parte de esa semilla incipiente. Ricardo Soulé dio forma a la canción del rock nacional, que hoy en día se canta en los fogones. Tanguito fue otro. Miguel Abuelo me contó anécdotas directas con él, que las dejaré para el libro. Pioneros que tuvimos y tenemos, sea en vida o solo sus espíritus que están dando vueltas.
ENCONTRA LA NOTA COMPLETA EN EL PLANETA URBANO DE AGOSTO