Ricky Sarkany: El deseo a sus pies
Es un verdadero creador de tendencias en materia de calzado e indumentaria femenina. Adorado por las celebrities, considera que la clave de su éxito está en hacer objetos innovadores, sorprendentes y creativos.
Por Ana María Macedo / Fotografías: gentileza Ricky Sarkany y Nicolás Bovio.
Licenciado en Administración de Empresas, con dos masters y un doctorado en su haber, pone en cada par de zapatos toda la pasión que le inculcaron su padre y sus abuelos. La fábrica, ubicada en el barrio de Saavedra, es el lugar donde se mueve con total soltura. “Muchos de los que aquí trabajan están desde antes que yo llegara”, reconocerá en un momento de la charla, que será extensa y apasionada. Creativo, talentoso y audaz, solo tres cualidades que hacen de Ricky Sarkany un personaje exitoso.
¿Cómo fueron los inicios de la empresa Sarkany?
El precursor fue mi bisabuelo que era húngaro. Yo soy la cuarta generación y el primero que nació en la Argentina, ya que mi hermana nació en Austria. Mi padre, que llegó al país en 1950 como refugiado político, hoy tiene 87 años y conserva una mentalidad completamente joven. Viene todos los días y opina sobre todo.
¿Siempre fueron creadores de tendencias?
Mi padre fue el primero que hizo botas para mujeres, y fue un fracaso. En 1950 la idea era descabellada. La sociedad era muy machista y le decían que las mujeres no iban a usarlas y se las terminó vendiendo a las prostitutas. También fue el primero en hacer sandalias. Hasta ese momento las mujeres no usaban zapatos con los dedos al descubierto. Las hizo de color rosa Dior y también se las vendió a las prostitutas que, de no haber existido esa antigua profesión, mi padre se hubiera fundido antes de empezar. (risas).
Tiempo después fuimos los primeros en tener zapaterías con vendedoras mujeres y en no usar alfombras en los locales, algo que era muy común en otra época.
¿Siempre te atrajo el mundo de los zapatos?
Los zapatos me apasionan. Cuando tenía vacaciones en el colegio iba a la fábrica y clavaba clavos en los banquitos de madera. Así aprendí el oficio, al lado de los artesanos. Mi padre plasmaba el zapato en cartulina y con los restos yo dibujaba zapatos en miniatura. Esta pasión pasa por la sangre. A mí me gusta mucho el arte, el diseño, crear cosas nuevas.
¿Cuál es la clave del éxito de la marca Sarkany?
Siempre buscamos hacer objetos innovadores, sorprendentes y creativos. Nuestro último desfile fue en la terraza del Centro Cultural Recoleta, donde ubicamos la pasarela contra la baranda y la gente veía el desfile y toda la ciudad iluminada. En un momento logramos un efecto “Teatro Negro de Praga” y fue tan fantástico que, al principio, pensamos en repetirlo el año próximo; pero eso no sería lo nuestro. Nosotros no somos conservadores, por el contrario, estamos innovando continuamente, tanto con los productos como con las comunicaciones.
¿Es decir que siempre están improvisando acciones e ideas diferentes?
Nosotros no nos fijamos metas a mediano plazo. Hoy los tiempos cada vez son más cortos y hay que tener una mente elástica que permita traducir todos los adelantos en artículos de la vida cotidiana. Por eso sabemos que tenemos que estar siempre actualizados.
¿Cómo se diseña hoy un zapato?
En primer lugar, ya no se hace en cartulina y con trincheta. Hoy la tecnología nos permite plasmarlo en 3D, darle las coordenadas de la horma, dibujar los detalles y que después salga desde la computadora el zapato troquelado. La tecnología al servicio de la moda logró que, por ejemplo, los tacos puedan ser de colores fosforescentes, reemplazando al taco de madera, o que los zapatos ya no sean hilvanados y cocidos, sino que utilicen un pegamento especial. La tecnología sirve para hacer mejor, más rápido y más confiables a los zapatos, porque los zapatos son una obra de arte.
¿El diseño y la tecnología van de la mano?
Es fundamental estar actualizado permanentemente en la moda. Cuando nos planteamos una nueva acción y alguien se pregunta ¿Por qué?, nosotros contestamos ¿Por qué no? Si hiciéramos todo lo predecible no llamaríamos la atención de nadie. Es muy difícil mantenerse. En los últimos diez años pasaron infinidad de marcas que desaparecieron. La única manera de lograr mantenerse en el liderazgo es que el nombre sea siempre el mismo, pero que por debajo todo cambie permanentemente.
¿Cuáles son las herramientas tecnológicas que se utilizan para el diseño de zapatos?
Actualmente puedo ver por Internet el Fashion Week de Moscú y, a la vez, le permite a cualquier persona del resto del mundo ver mis colecciones. Otro ejemplo, para nosotros, es Facebook. Una herramienta formidable para la comunicación donde creamos un sitio en el cual la gente pude informarse acerca de nuestras acciones y un blog en el cual participan 400.000 personas al año dando sus opiniones sobre la moda. Nuestro desfile fue transmitido por Internet y eso nos permitió que millones de personas lo vieran y volcaran sus comentarios en el blog.
¿Cuál fue el momento en que la marca Sarkany se convirtió en un ícono?
No hubo ningún momento. Nos damos cuenta en nuestros desfiles, por la convocatoria. Nosotros no hacemos nada para competir con ningún otro colega, competimos con nosotros mismos. Sin embargo, un momento bisagra fue la crisis del 2002, en la cual el corralito y el dólar, que pasó a valer cuatro veces más que el peso, nos abrió cuatro frentes importantes. El primero fue el turismo de compras que encontraba nuestros productos a precios normales; el segundo, al suspenderse la importación, hubo que reemplazar esos productos; el tercero, el cliente argentino que compraba en el exterior y el cuarto, exportar. Para esto se requería de una acción importante, porque para comprar los tacos había que abrir la billetera y adelantarle al fabricante para que los haga y esperar un mes para que los entregue. Elegimos arriesgar sabiendo que lo hacíamos sobre seguro.
¿Tanto trabajo nunca le afectó la salud?
En realidad, tengo que admitir que otro momento bisagra en la empresa fue el pico de estrés que me obligó a delegar en un montón de gente. Eso hizo que ellos pudieran desplegar su talento y sus ideas y yo pude entender que ojalá lo hubiese hecho antes, para no tener el problema de salud. Fue un momento tristemente bueno.
¿Cuándo comenzó la etapa de Sarkany internacional?
En la época del 1 a 1 la importación de productos brasileños y chinos era masiva, los turistas no compraban porque era carísimo y los argentinos preferían viajar y comprar afuera. Entonces, como el viento de frente era muy grande y nos frenaba, tomamos impulso y salimos al exterior. Ahora en Miami nos estamos mudando de zona. Hay que estar atento a los cambios y, en una ciudad como Miami, si no estás en la zona adecuada, no existís.
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