Por la eternidad de los siglos
Por Ramón Zumba/Fotografías: Gentileza Por los Siglos.
Según la enciclopedia virtual mundial, Tiamat fue una diosa primitiva perteneciente a la mitología babilónica y destacable en el poema épico Enuma Elish. Ella representaba el principio femenino, el mar y las potencialidades del caos prístino. Entre otras cosas, cuenta la leyenda que sus lágrimas se convirtieron en las nacientes del Tigris y del Eufrates. Un dato interesante, por su paralelismo, es su semejanza con las historias de Vitra en la mitología hindú, Cipactli de la religión azteca y Tifón en la mitología griega.
Pero la Tiamat actual tiene su base central en una escuela inmersa en Asia central, secretamente protegida por las montañas de Altay, compartidas por Rusia, China, Mongolia y Kazajstan. El significado de la palabra Altay es “montaña de oro”. Esta zona privilegiada es considerada como patrimonio de la humanidad por la Unesco, debido a que la región representa la secuencia más completa de variedad de vegetación en la Siberia central, desde la estepa, bosque-estepa y bosque mezclado hasta la alpina. Este sitio también es calificado como importante porque es el hábitat de una especie animal en extinción: el leopardo de nieve.
La esencia de las palabras mencionadas, que contienen significados de conceptos profundos, se sintió muy calurosa cuando Tiamat visitó nuestro país en pleno invierno para transmitir muchos mensajes positivos. Gracias a la organización de la productora de eventos Por Los Siglos, ella realizó seminarios con sus técnicas basadas en conocimientos sagrados de la antigüedad; pero además quedó tan conforme con los resultados que prometió volver para profundizar un poco más, tanto en Buenos Aires como en otras zonas de nuestra república.
¿Tiamat es tu nombre verdadero?
Ahora sí, pero en realidad es mi nombre iniciático. En nuestra tradición, cuando una persona está en grado de desarrollo, el maestro entrega un nombre espiritual. Es el nombre del alma. Su energía se refiere a una diosa de Babilonia considerada dragón o serpiente y está conectada con las aguas. Es la madre de todos los dioses.
¿Quién te eligió el nombre?
Mi maestro. Fue una gran sorpresa esta transmisión. Me gustó mucho y, a raíz de esto, me di cuenta de que no somos nuestro nombre; es un pequeño límite comparado con la inmensidad del alma. Cambiar de nombre es como renacer.
¿Cómo llegaste a dar con el chamanismo siberiano?
Por las sacerdotisas de mi maestro. Todo se remite a las enseñanzas de mi abuela cuando yo era niña. Era su alumna de todos los conocimientos, me enseñaba y ayudaba a desarrollar mi camino espiritual. Antes de irse, de desencarnar, ella me pidió que me contacte con mis dos maestros que estaban en montañas heladas… sin especificarme el lugar. Pronto llegó a Brasil, donde nací, una chamana siberiana y, al contactarme en profundidad, comprendí dónde estaba mi lugar.
¿En qué consistió el contacto?
Fui a escucharla a una conferencia y al conocerla ya tenía otra vida. Fui a Siberia y dejé todo lo de antes. Mi alma comprendió la señal, no hizo falta hablar. Era otro lenguaje, ni ruso ni brasileño.
Cuando llegaste allá, ¿qué pasó?
En la escuela consideramos a un día como un año. Vivimos mucho el presente, aquí y ahora. Para alcanzar este estado practicamos ejercicios de desprogramación de nuestro pasado. Algunos ejemplos pueden ser estar 30 días dentro de una cueva, arriba de un árbol o suelto en el monte. Así se va la personalidad y aparece la esencia.
¿Qué nos podés contar de Altay?
Este lugar contiene todas las tradiciones y el conocimiento. Sus montañas son una de las partes más antiguas de nuestra tierra y ahí vivían personas de mucha sabiduría. Incluso el yoga no nació en la India, sino en la ciudad Cain, de la región de Altay. Muchas de las cuestiones que llegan a Occidente tienen base en las tradiciones de esta zona. Hace 20 años fue creada la escuela para adaptar todos estos conocimientos antiguos a un leguaje más próximo a las personas modernas. No es que vivimos en medio de la nada, sino que justamente nos conectamos con la sociedad para transmitirle todo. Nuestra misión está aproximada, no alejada, de lo social para ayudar, enseñar y equilibrar.
¿Quiénes viven allá y de qué modo?
Viven maestros, sacerdotes y sacerdotisas. Es un ashram, templo, gran casa. Fue construido a nuevo y cada vez crece más. Es como un castillo. Está bien arriba en las montañas. Cada persona tiene su alimentación, mayormente vegetales. Específicamente, la idea es mantener al cuerpo sin hacer trabajo extra. Hay supermercados, pero todo lo hacemos con una calidad de conciencia más sutil. Le prestamos mucha atención al autoconocimiento, de acuerdo con la energía de cada persona. Hay 164 tipos de energía combinables entre sí. Por ejemplo, una mujer Venus tiene cuerpo redondo, labios carnosos, gestos dulces, aspecto armónico y mirada profunda. En cuanto a relaciones de pareja, le favorece el hombre Júpiter, que es alto, con tronco ancho y gestos muy expansivos. Es líder por naturaleza y todo lo que toca lo agranda.
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