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Violeta Urtizberea De movida se confiesa: “Vos decime cualquier cosa, yo soy medio queso para esto”. El pedido, entre inocente y sincero, tiene por destinataria a la fotógrafa. Bueno, se supone que Violeta Urtizberea debería estar acostumbrada a “esto”. Pero parece que no, o al menos lo disimula muy bien porque enseguida recibe un llamado de atención. “Ese es el primer gesto que uno hace cuando no sabe qué hacer”, le dice la fotógrafa cuando a ella se le ocurre tomarse el pelo con las manos. “Ahora miralo a Ignacio”, le ordena en una secuencia sobre las escalera de la casa. Y Violeta Urtizberea gira el rostro y obedece. Una y otra vez. La chica que no está acostumbrada a las fotos pronto se acomoda y luce como una experta. Aunque cuando la sesión termina se nota que se sacó un peso de encima. Es la hora en que en la calle ya no queda mucha luz natural. Eso y las luces bajas del living hacen que la hija de Mex Urtizberea se sienta algo adormecida. “¿Viste que a esta hora te agarra?”, murmura refiriéndose al sueño o a esa sensación de cansancio bastante similar. Violeta Urtizberea nació en el seno de una familia de artistas. Su padre, el multifacético Mex, fue quien la llevó a conocer el mundo de la televisión cuando la “invitó” a ser parte de aquel Magazine For Fai que hoy solo es un recuerdo entre tantos. Pero también su madre y su tío frecuentaron el mundo de la actuación, debido a lo cual resultaba bastante previsible que heredara ese talento con los genes. Que tu padre ya estuviera en televisión, ¿te facilitó el aprendizaje? Y la inserción también. Seguro. Después que sea mi vocación y que haya seguido depende de mí. Pero que en un principio fue así, no hay duda. Empecé a estudiar teatro a los seis años y en ese momento tenía diez. El no quería ponerme en el programa por lo que podría provocar trabajar con su hija, me refiero a evitar una situación que generara tensión en nuestra relación. Pero sí, él me enseñó a moverme en el medio televisivo. El siempre se autogestionó todo, y eso también me lo inculcó, porque es un alivio saber que uno también se puede gestionar las cosas sin tener que estar a la expectativa de que te llame un productor. Te ayuda a sobrevivir en el medio. Sí. A mí me encanta lo que hago, y me gusta hacerlo todo el tiempo. Me junto con mis amigos, armamos obras, ensayamos, llamamos a un director para que nos dirija y nos mire. Lo hacemos con mucho placer y es lindo hacerlo con gente a la que uno le tiene cariño y admira. Forma parte de mi vida. No me considero una intérprete que va, hace su trabajo y nada más. ¿Siempre creíste que la actuación iba a ser tu modo de vida? Durante la secundaria paré un poco. Después del For Fai hice algunas cosas en teatro. Pero no me agarró una ansiedad terrible por seguir trabajando. Cuando terminé el colegio me anoté en la facultad, pero ahí me busqué un representante y tuve la idea de vivir de esto. Durante el colegio no tenía demasiado apuro, tomaba mis clases de teatro y con eso ya estaba bien. Seguro que me cuestioné en algún momento si quería ser actriz o no. Por eso también me anoté en psicología, pero lo prefiero como hobby. CONOCE TODO SOBRE ESTA ACTRIZ EN EL PLANETA URBANO DE AGOSTO
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