Zoel: Canciones de libertad

Artista porteña por naturaleza y yanqui por elección, en su nuevo álbum combina los mejores condimentos de cada condición. Iluminada por el espanglish, destella rap y reggaetón con auras de filetes y graffiti. La fusión es el mensaje.

Por Estanislao Cantón / Fotógrafa: Kristina Horst.

Unos licuados frutales, una computadora portátil con sus videoclips y el disco Freedom, están muy presentes. Al preguntarle por sus raíces musicales, Zoel va a lo más profundo de su imaginación y relata que cuando estaba en la panza de su mamá ya estaba flasheando algo con los sonidos del latido del corazón y los jugos gástricos. Su familia nuclear no tiene que ver mucho con su vocación, ya que su papá es publicista y su mamá es ama de casa, una de ésas madrazas que se dedican por completo. Uno de sus mayores momentos de felicidad fue cuando acá empezó Mtv. Su primer amor sonoro se lo presentó su hermano, que escuchaba Billy Idol. Cuando era niña sus padres escuchaban Abba, Barry White, Marvin Gaye, etcétera.
Todo se le metió en el inconsciente y, ya más grande, de repente se ponía a cantar todas esas canciones sin saber muy bien por qué. Simplemente por placer, pero sin haberlas escuchado poniendo demasiada atención.

Canalizás auditivamente…
Sí, siempre muy auditiva. Así empezó la reciprocidad. Recuerdo que me compraron un equipo de música con doble casetera… eso era como una joya. Grababa un casete atrás del otro, tocaba la guitarra y agarraba el tecladito. Hacía sonidos y me armaba canciones así. Al toque me pude comprar una portaestudio; y luego de eso pasé a lo digital directamente. Todo mientras todavía estaba en el colegio. Después uno evoluciona; armé un grupo bastante electrónico y estuve con Avec Soul, pero no entendía mucho porque era muy chiquita.

¿Eran más impulsos instintivos que facultades intelectuales?
Sí. Como siempre me junté con gente más grande; era como que me llevaban. Estuvo bueno el proceso creativo. Hasta que ahora llegué a trabajar con productores reconocidos. Pude grabar el disco que quería. Siempre me gustaron los sonidos negros: hip hop, soul, r&b, reggaetón, etc. Antes de que explotara el reggaetón, cuando solo se conocía en Puerto Rico y Panamá, estaba caminando por el Bronx y pasó un auto con el volumen elevado. Sonaba el tema Gasolina. Esto fue hace 5 años y la verdad que me encantó. Entonces hice un tema con actitud reggaetón e invité a un rapero para que cante, pero no entendía cómo cantar arriba de eso. Incluso me dijo: “No sé si hacerlo… ¿qué van a decir mis homies?”. Le expliqué que eso era el futuro. Hicimos un tema y un video. Cuando vine para acá se lo mostré a Gustavo Cerati y hablé con Dante Spinetta.
Al tiempo surgió la oportunidad de tener un programa en Ksk Radio. En “What´s up?” pasaba reggaetón y hip hop más mainstream, no tan underground y ghetto, pero algo tiraba. Siempre me gustó la fusión de estilos urbanos. La verdad que la gente se copó y empezó a escribirme. De a poco fui preparando la plataforma. Primero remixes en clave reggaetón de artistas conocidos como Alicia Keys, 50 Cent, R. Kelly, Snoop Dog, etc. No empecé con lo latino, como para acomodar el oído, así la gente no decía que era una grasada. Y al año y medio empecé a poner temas directamente en español. Ahora explotó. Veo que las radios grandes están apoyando. Todo esto me hace sentir pionera en algún sentido, porque cuando vine a traerlo nadie sabía lo que era; incluso iba a reuniones con gente de radio y de los medios pero reaccionaban como con miedo a probar lo nuevo.

Fue una actitud de vanguardia…
A mí me viene bárbaro que todo esto suene en la radio y la televisión masiva. Está buenísimo. Se abrieron un montón de puertas. Los promotores están trayendo artistas grandes.

¿Podríamos decir que es el último género musical que apareció?
Sí. Esta sonando hace bastante en Puerto Rico y en el Caribe. En Japón es masivo, pero no tanto en el resto del mundo. Es una música alegre. Lo que rescato del género es la musicalidad y el estilo, no tanto el mensaje sexual, que es barato y grosero. Agarro el ritmo y le pongo mi mensaje. Me acuerdo de que cuando fui a grabar a Puerto Rico estaba caminando por un barrio para turistas, entré a un local y escuché reggaetón de fondo. Y de repente sale una nenita de 7 años bailando y repitiendo lo que decía el tema. Hablaba del perreo, las gatitas y cosas muy directas. Me cayó una ficha: ella como representante de una generación. Me puse a pensar si había alguna artista que tirara un mensaje espiritual, energético, de búsqueda. Obviamente me gusta el doble sentido y lo uso, pero no tan groseramente y con malas palabras.

 

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