La imaginación al plato

¿Quién dijo que la cocina no puede ser considerada un arte? ¿No es acaso una forma de expresión artística que utiliza alimentos, formas, colores, diseño y sabores? El proyecto Degusté lo confirma y nos invita a ese banquete.

Autora: María Paz Berri

Hay platos que nos estimulan para lograr sensaciones totalmente novedosas, y donde los alimentos se transforman en un placer inigualable para nuestros sentidos. Y si el arte es una forma de expresión, ¿por qué la comida no puede serlo también?
En el marco de este concepto, la Alianza Francesa presentó en Buenos Aires la tercera edición del proyecto “Degusté, el arte de saborear diferente”. Esta atracción completamente innovadora está a cargo del dúo La Cellule, compuesto por las francesas Emmanuelle Becquemin y Stéphanie Sagot. “Nuestras obras definen el consumo como un prisma en el que converge y se modifica la relación del hombre con el mundo. El consumo está también en el centro de nuestro sistema de creación. A menudo nuestras piezas incluyen en escena señuelos para atrapar a los espectadores en la red de la obra, y así formar parte de su transformación”, explican las integrantes de La Cellule, que montaron un universo pop y lúdico de arte comestible denominado “Despedida. It’s such a candy World!”.
Hace un año, este mismo ciclo presentó al artista francés Laurent Moriceau realizando un molde de su cuerpo en chocolate y esculturas con vino congelado que consumió el público. En esta oportunidad la muestra -experiencia culinaria y artística- permitió nuevamente a sus visitantes tomar contacto físico y gustativo con la obra de arte. En el primer nivel de la Alianza Francesa se pudo observar una instalación sumamente original y novedosa, con brazos que asomaban por huecos en la pared y entregaban al público pastelería, chupetines y diferentes sabores que invitaban al placer. ¿La consigna? Probar de todo y nunca cansarse de degustar, paladear y definir a qué pertenecía cada sabor.
“Degusté es un programa que hacemos desde hace tres años. Esta vez quisimos ofrecer al público un viaje en el nivel de la creación artística y de los sabores. Es el encuentro entre la gastronomía y el arte; una gran fiesta del gusto, de la sorpresa creativa, con criaturas disfrazadas, brazos que ofrecen pastelería y toda una armonía de color”, explicó en el evento Yann Lorvo, director de la Alianza Francesa de Argentina.

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