Innovar, de eso se trata

La Bodega Familia Zuccardi es reconocida cada día por la calidad de sus vinos y por su constante innovación. Fundada en 1963, se posiciona hoy como una de las empresas con mayor crecimiento y expansión de la industria vitivinícola.

Autor: Damián Fernández / Fotografías: Cortesía Bodega Familia Zuccardi

Una empresa familiar que logra ser un éxito y que, con el paso del tiempo, continúa su marcha conquistadora hacia distintas regiones del mundo merece más que un signo de admiración. Familia Zuccardi ha ganado su nombre en el mundo de las bodegas argentinas en base a la excelencia en la calidad y elaboración de sus vinos, como también por su temperamento y firmeza para no estancarse y lograr innovar cada día un poco más.

En los años ’80 José Alberto Zuccardi, hijo del fundador y actual presidente de la bodega, desarrolló un intenso proceso de reconversión de los viñedos con el fin de volcarse a la producción de variedades vitivinícolas de alta calidad. Este camino  comenzó a dar grandes resultados a mediados de la década pasada, con el nacimiento de un proyecto para producir la primera línea de vinos de alta gama que la bodega denominó Q -por quality (calidad)-, y se basó en la selección de las mejores parcelas de viñedos. Fue así que en 1999 la bodega presentó Zuccardi Q Tempranillo, cosecha 1997. Este vino tuvo doble valor: ser su primera etiqueta de alta gama y el primer vino Premium elaborado localmente con una variedad no tradicional como el Tempranillo. A partir de ese momento, Familia Zuccardi inició una senda que no se ha detenido: la permanente introducción de variedades de uva no tradicionales en la Argentina.
En su bodega se desarrollan 35 nuevas variedades de vinos. Fueron pioneros en introducir vinos varietales con cepas como Bonarda, Viognier, Caladoc, Ancellotta y Marselán. También se jacta de producir el primer vino tardío del país, el Santa Julia Tardío y el primer Malamado, un vino fortificado en base a Malbec.

Pero la experimentación no descansa solo ahí, sino que hoy en día en la bodega se realiza un exhaustivo proceso de investigación a cargo de los enólogos con el objetivo de determinar el potencial de calidad de variedades absolutamente desconocidas para el consumidor promedio del país. Agliánico, Alvarinho, Arinarnoa, Bourboulenc, Ekigaina, Malvasia Nera, Nero Amaro y Nero Dávola, entre otras, son algunas de estas variedades que ocupan cada vez más hectáreas de la finca ubicada en la localidad mendocina de Santa Rosa, y evolucionan ya hechas vino en los tanques de la bodega experimental de Maipú.


DE UNA GENERACION A OTRA

Dentro de Familia Zuccardi las nuevas generaciones buscan recorrer su propio camino y no solo continuar el de sus antecesores. Es así como Sebastián Zuccardi, uno de los hijos del presidente de la bodega, se encuentra enfocado en la elaboración de espumantes. Con el Santa Julia Extra Brut la bodega se distingue por haber sumado a la variedad Viognier como parte de este espumante, compuesto mayoritariamente por uvas Pinot Noir y Chardonnay. Alma 4 -un proyecto propio de elaboración de espumantes de alta gama creado por Sebastián junto con tres amigos mientras compartían el colegio secundario-, es hoy un pujante emprendimiento que se destaca por su calidad de elaboración y por lo poco común de las variedades que lo conforman: Bonarda, Chardonnay Roble, Pinot Chardonnay, Viognier y Pinot Rosé.

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