Cuestión de actitud
Somos dispositivos cuánticos capaces de captar y procesar energía para devolverla a la creación en forma de emociones. Además, nuestros pensamientos desempeñan un papel muy importante en lo que nos sucede individual y colectivamente. Si sabemos lo que somos, podemos mejorar.
TRANSMUTANDO LA ENERGIA
Una emoción es energía en movimiento. Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra “moción”, entre otras definiciones, significa inspiración interior que Dios ocasiona en el alma. La emoción es el don divino que posee el ser humano de transmutar la energía que proviene del cosmos en una fuerza creativa. La responsabilidad evolutiva en nosotros, entonces, es tomar conciencia de que somos vehículos cuánticos con la capacidad de co-crear la realidad mediante nuestras emociones y sentimientos. A causa del desconocimiento de cuál es nuestra verdadera esencia y porque vivimos la mayor parte del tiempo que comprende nuestras vidas orientados en objetivos que nada tienen que ver con nuestro real rol en la creación, la energía emocional se convierte en el resultado de estados mentales negativos. Así se crean, inconscientemente, realidades que nadie -inclusive aquellas personas que ayudan a producirlas-, desea realmente tener que vivir.
El descontrol emocional está entre los principales motivos que convirtieron al mundo en lo que es hoy en día. Actualmente vivimos inmersos en pensamientos dispersos, sin control, que despiertan emociones influidas por el miedo, la inseguridad y la falta de sentido. Las emociones saltan, como un mono, de rama en rama; y estas manifestaciones energéticas descontroladas son liberadas como pedidos que el Universo nos devolverá provocando una realidad de igual tenor. Por eso debemos controlar nuestras emociones, como primer paso, para poder producir cambios en nuestro mundo.
Como dispositivos de procesamiento cuántico que somos tenemos la capacidad de asimilar y embonar la energía, de comprimirla y crear una implosión que la devuelva a la creación en forma de emociones. Estas emociones son patrones de frecuencias capaces de modificar las estructuras del mundo material. El doctor Raucher, astrofísico y científico nuclear que trabajara para el Lawrence Berkley Lab y fuera consultor de la NASA y de la Marina de los Estados Unidos, concluyó en sus estudios que los estados emocionales humanos crean un campo de resonancia colectivo que afecta los patrones climáticos. Esto significa que las emociones no solo crean patrones de coherencia e incoherencia en nuestros cuerpos afectando la salud, sino que también irradian patrones energéticos que influyen en otros seres vivos y en el medioambiente. En los estudios realizados por Raucher, cuando los voluntarios desarrollaron emociones y sentimientos de amor, gratitud y compasión, el ADN respondió relajándose y estirándose. Las sensaciones físicas resultantes fueron de bienestar, relajación y comodidad. Por el contrario, en los que desarrollaron emociones de angustia, miedo, odio o estrés, el ADN se contrajo y literalmente “apagó” sus cadenas de información. Las sensaciones físicas fueron de debilitamiento, temblequeo y falta de fuerzas. La energía emocional interactúa con lo físico, ya que sentimos las emociones físicamente afectando nuestro cuerpo de acuerdo con la intensidad y el grado de las mismas.
LA COHERENCIA EMOCIONAL
Brindarnos en amor, compasión, positivismo, buena intención y con reconocimiento de la divinidad interior nos permite alcanzar el fortalecimiento personal y la conexión con la totalidad en unidad con ésta. A diario captamos las energías de otras personas, ya que sus campos emocionales están transmitiéndonos sus sentimientos. Así puede comunicarse una emoción en particular. Es importante que sepamos reconocer la energía que nosotros mismos generamos y cuál es la que estamos captando de las otras personas para así poder tener el control sobre la energía a la que permitimos entrar en nuestro campo emocional.
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