Una respuesta consciente a un mundo inconsciente
En una entrevista exclusiva, el filósofo holandés Robert Happé afirmó que si queremos ayudar a cambiar la actual situación planetaria debemos tener sentimientos de amor, emociones de paz y de alegría. No existe otra forma de hacerlo, todo el poder está en nosotros.
El pasado mes de mayo se llevó a cabo en Buenos Aires la Cumbre Mundial de la Unidad a cargo de Humanity’s Team, una organización internacional comprometida con el despertar de la conciencia y el reconocimiento, para que todos comprendamos que somos una misma unidad. En su primera presentación en el país, y durante el primer día de la cumbre, el filósofo holandés Robert Happé habló sobre su visión acerca de la nueva conciencia. Su búsqueda lo introdujo en el estudio del budismo, vedanta y taoísmo, para lo cual residió por 14 años en el Lejano Oriente. Trabajó socialmente con personas de diferentes culturas en pos de dar testimonio de una visión de unidad. Y desde 1987 está comprometido en presentar sus conocimientos y experiencias a través de seminarios y conferencias en todo el planeta.
El mundo en que vivimos actualmente es un caos. La pregunta es por qué.
El mundo actual es consecuencia de nuestros pensamientos y de nuestros sentimientos. La realidad refleja, como si se tratase de un pedido que le hacemos, todo lo que colectivamente pensamos y sentimos. Cuando todos tenemos temores y los pensamientos generalizados son de carácter negativo, la realidad reflejará iguales características a dichos estados humanos. El mundo está en el mismo estado que nos encontramos nosotros. Si queremos ayudar a cambiar la actual situación planetaria debemos tener sentimientos de amor, emociones de paz y de alegría. No existe otra forma de hacerlo, todo el poder está en nosotros. El problema es que durante miles de años hemos delegado el poder. Poder amar o poder temer es una elección nuestra.
¿Y en cuanto a los momentos actuales?
Son tiempos de cambio y depende de nosotros hacia dónde orientar dicho cambio. Estamos frente a un crucial desafío, la paz debe conseguirse si queremos triunfar, pero es algo que no se delega ni se espera que llegue por sí sola. Nosotros representamos la energía de la paz. Para que se manifieste, primeramente debe haber paz en nosotros, en nuestros corazones. ¿La tenemos? No se la pidamos a Dios, eso es escapismo, la paz somos nosotros ¿Está en nosotros? Debemos atraerla por nosotros mismos. En cada uno de nosotros y desde nuestro pequeño mundo: la familia, el trabajo, lo que nos rodea y que hace a la parte de la totalidad del planeta debe haber paz. No pidamos afuera lo que no tenemos dentro. No debemos lucharles a los opuestos, debemos comprenderlos para después trascenderlos. Si logramos vivir en el equilibrio de los opuestos viviremos en paz y unidad.
¿Por qué no es posible lograr la unidad?
Existe una élite conocida como los Illuminati. Es una fuerza que controla cada aspecto de la sociedad. Ellos imponen reglas de separatismo, miedo y opresión. Lo lamentable es que lo aceptamos como algo propio del poder y, como resultado de sus políticas, las personas tienen miedo y no tienen paz. Aceptamos su modo erróneo de gobernar, produciéndonos una dependencia de su sistema en el cual prevalece el negocio por sobre cualquier aspecto de conciencia y espiritualidad. Las religiones también tienen su responsabilidad, las que nos han despojado de la divinidad en nosotros para situarla en el exterior, con la finalidad de que deleguemos el poder en el afuera y que le rindamos culto a la dependencia que proponen como control y forma de poder. Existen muchas fuerzas oscuras fingiendo representar la luz y ser nuestros representantes, mientras que lo único que buscan es controlar nuestra evolución. Son los verdaderos parásitos del planeta y debemos reconocerlos para no ofrendarles más el poder.
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