Códigos del alma
Fotógrafa: Marcel Antelo
Vivimos en un mundo de conocimientos en el cual todo se sabe. ¿Por qué aún no se reconoce nuestra propia esencia?
A falta de definición pragmática, creíble y comprobable, la medicina se desarrolló bajo reglas materialistas. Las religiones, desde la mística, intentaron explicar dinámicas científicas. Cuando no se comprende lo que es en verdad el alma, el espíritu, y cómo se produce la enfermedad, no podemos hablar de conocimiento. Aún hoy se sigue ignorando qué es el aura y la diferencia que existe entre el alma y el espíritu. El ser humano no es simple materia, sino espíritu materializado en una macromolécula que toma vida para transformarse en un intelecto en evolución, portando el linaje genético que es una herencia de nuestros ancestros.
Introduciéndonos a conocimientos científicos, ¿qué es lo que determina nuestro estado energético y nuestra salud?
Para que una molécula exista debe haber por lo menos dos átomos, y para que dichos átomos puedan quedar unidos debe haber energía. La energía es producida por dos electrones, cada átomo aporta un electrón. Los electrones en la órbita poseen carga negativa, y los protones en el núcleo del átomo, carga positiva. Partículas girando con cargas opuestas generan energía. El nivel de la energía producida en este proceso determina el campo de energía de la mente o el campo del intelecto de la persona, lo que comúnmente se denomina alma. El espíritu es el nivel de radiación de diferentes frecuencias que producen los electrones y que liberan las moléculas. Los átomos, además de los electrones que unen a las moléculas, tienen electrones que no pertenecen a la valencia y que están sosteniendo al átomo, que forma a su vez cada molécula. Entonces los electrones que giran alrededor de los protones de cada átomo son los que fabrican la salud; esto quiere decir que una persona sana tiene una buena dinámica molecular, la más cercana a la ideal. La variación de las velocidades de estas dinámicas es la que produce los cambios de conducta y de salud. Las células, formadas por moléculas con alteración en sus velocidades, generarán materia impura y esto traerá, como consecuencia, sufrimientos en su destino.
Todo es una cuestión de producir y preservar energía…
La dinámica molecular produce la energía y la frecuencia vibratoria producto de la velocidad que dictamina qué cantidad de energía debe existir en la persona. El espíritu está conformado por radiación liberada por las moléculas que, en su totalidad, componen nuestra masa. La fusión de carbono, oxígeno, hidrógeno y nitrógeno que adquirimos fundamentalmente con la respiración y los alimentos, liberan radiación que aparecerá como aura suspendida en la zona de nuestras cabezas y, de acuerdo con su densidad y disponibilidad, permitirá abastecer nuestras neuronas para que éstas puedan fabricar los pensamientos. Cuando el espíritu de la persona posee mayor cantidad de campo de intelecto molecular, sus pensamientos serán más creativos.
¿Esta carga se relaciona con lo que una persona es capaz de atraer y lograr?
La carga le permite a su portador energético alcanzar distintos logros que se relacionan con esta dinámica. Esta energía es una emisión que transmite una longitud de onda proporcional a la frecuencia de dicha transmisión. Este es el principio verdadero de la llamada “Ley de Atracción”. Cuando cualquiera de nosotros emite un pensamiento está enviando hacia arriba, a la atmósfera, una longitud de onda con una frecuencia que se encarga automáticamente de atraer frecuencias afines. La calidad de esta dinámica energética, alma y espíritu, es lo que también determinará la capacidad de un hijo en un matrimonio, el cual es concebido a imagen y semejanza del estado energético de sus progenitores.
SEGUI SORPRENDIENDOTE EN EL PLANETA URBANO DE AGOSTO