El fin de un ciclo y el inicio de otro

Hay una ley que dice que debemos, inexorablemente, experimentar aquello que conciente o inconscientemente hemos creado. Si logramos materializar un cambio positivo en nuestra realidad actual, por consecuencia lograremos vivirlo.
Autor: Brad Hunter

Mire a su alrededor. Mire a la gente que lo rodea. Mire los cambios en usted mismo. Este no es el mismo mundo que conocíamos hace tan solo unos años. Todo está cambiando y está pasando muy rápido, tanto que ya no nos es posible llegar a comprender y percibir la arrolladora metamorfosis que se efectúa en la realidad, en el mundo y en nosotros mismos. Algo definitivamente está pasando en el planeta, algo misterioso, inexplicable y fascinante a la vez. Podemos ver a diario las consecuencias de los cambios climáticos, la destrucción sistemática de los medioambientes planetarios, los cambios en el comportamiento humano, la escasez de recursos y un sinnúmero de sucesos que empiezan a impactar en nuestra realidad sin que podamos escapar a las consecuencias que producen. Mientras los profetas del Apocalipsis anuncian el fin por doquier, el mejor servicio que podemos hacer por la realidad del mundo y la de nosotros mismos es tomar el control de nuestra propia vida en función de que podamos producir un cambio en la forma descontrolada en la que cada uno de nosotros estamos viviendo, sin poder ejercer el tan necesario aporte co-creacional sobre la realidad misma. Las cosas que pasan tomaron forma en la realidad, reflejando el estado interior de cada uno de nosotros.

Los desajustes climáticos comenzaron primeramente en cada uno de los habitantes del planeta. La única forma en que tengamos un futuro, es si pensamos con convencimiento en que ese mismo futuro existirá, y para ello debemos diseñarlo en plena conciencia despertando de la ciega inconciencia que nos condujo hacia el actual punto de crisis evolutiva en que nos encontramos. De una vez por todas debemos comprender que el ecosistema terrestre somos también nosotros y que, si el clima está errático, también lo estaremos nosotros por formar parte indivisible del mismo. Si destruimos el ecosistema, también estaremos destruyéndonos a nosotros mismos. No estamos en este mundo para convertirnos en grandes empresarios, experimentados economistas, gurúes de la computación, etc., estamos aquí para co crear la realidad en la que nos manifestamos y para ello primeramente debemos ser conscientes de ello.

¿Creadores o depredadores?

Creamos un sistema de vida depredador que nos aleja del verdadero significado de la vida, nos enfrenta con lo creado degradando el propio ecosistema que nos da vida y nos sostiene. El resultado final es la enfermedad humana, se va reflejando en nuestro entorno y en nuestra propia vida, que se pierde progresivamente en una espiral de lenta autodestrucción involutiva que se dirige en dirección opuesta a la meta por la cual decidimos encarar la existencia. La pregunta es: ¿Cuánto tiempo más seguiremos haciendo lo mismo, sabiendo que no podemos hacerlo sin generar consecuencias que recaen sobre nosotros mismos? Seguiremos creyendo que el ser grandes empresarios, experimentados economistas y gurúes del marketing nos ayudará al momento en que la plata no tenga ningún valor o en el que no se pueda realizar ningún negocio. El planeta no resiste más que sigamos destruyendo y depredando el verdadero sistema que nos sustenta y nos da vida. Sin dinero, sin automóviles, sin computadoras, sin la última colección de moda, igual podemos vivir. Sin aire, sin agua, sin un suelo que nos provea de alimentos, nosotros no lo lograremos.

Cada uno de nosotros debemos ser honestos con nosotros mismos y reconocer qué es lo que está sucediendo ahora mismo y de quién es la responsabilidad de que así sea. Alrededor de todo el planeta, el medioambiente colapsa a un ritmo alarmante y en proceso de aceleramiento y la mayoría de nosotros no reaccionamos ante estas señales, pensando que nada sucederá hoy ni mañana, y lo único que nos preocupa es nuestra supervivencia diaria, sin darnos cuenta que debemos dejar un mundo futuro a nuestros hijos y que ésa es nuestra responsabilidad como actuales guardianes y responsables del planeta.

 

ENCONTRA LA NOTA COMPLETA EN EL PLANETA URBANO DE JULIO