La nueva conciencia
por Brad Hunter
El destino evolutivo nos enfrenta a un nuevo estado de conciencia en el que el ser humano se reencontrará con su propia espiritualidad.
La red de Conciencia Crística es el nuevo escalón evolutivo de la conciencia humana. Cuando se habla de evolución debemos entender que todo es energía y que la misma no presenta estados de estatismo, por lo que todo en la creación tiende al movimiento y a procesos ascendentes.
Todo cambia y nada puede continuar en línea recta y por ello en la naturaleza no existen líneas rectas. Todo es creado por formas espiraladas. Espiritualidad significa el proceso espiral en el que un ser humano evoluciona su propia energía hacia estados frecuenciales superiores. La frecuencia que nos acerca a la nueva conciencia es de naturaleza bipolar, conjuga la energía femenina y masculina, integra las emociones y la información, la luz y el amor. Una etapa de reunificación de las polaridades, de los opuestos como grados diferentes de una misma fuente. ¿No son acaso el bien y el mal dos estados propios de diferentes estados de conciencia?
La Red de Conciencia Planetaria
La conciencia planetaria, físicamente, es una estructura energética que rodea a nuestro planeta reflejando y amplificando el ascenso de nuestros niveles de conciencia. Es una matriz cristalina de luz formada por estructuras invisibles y geométricas, planos estructurales de la realidad física, un dodecaedro y un icosaedro, uno dentro del otro creando un gran poliedro convertido en una esfera planetaria conciente y viva. Esta red está conectada al eje magnético de la Tierra. Ultimamente se ha hablado mucho de dicho campo electromagnético porque las variaciones de su eje podrían eventualmente producir lo que los científicos llaman un “caos magnético” o una “reversión de su polaridad” afectando todas las condiciones de la vida planetaria. La nueva frecuencia de conciencia por su naturaleza femenina es una red asociada a las emociones, por lo tanto, una de las consecuencias de su inestabilidad también es la del caos emocional.
En los últimos años y debido a sus variaciones a consecuencia de las explosiones solares y de otros cambios producto de las energías provenientes del centro galáctico hemos vivido un balanceo errático de su eje al cual muchos le atribuyen los cambios y la polarización que hemos estado viviendo. Las consecuencias de la situación de cambio en los patrones de conciencia, al estar la red asociada a las emociones, y las mismas al no ser muy elevadas en la realidad que deberíamos estar viviendo, están provocando patrones de inestabilidad debido al caos emocional, lo que está afectando considerablemente el libre tránsito planetario hacia un estado de frecuencia superior impuesto por las condiciones galácticas presentes. Las consecuencias podemos verlas en los desajustes del ecosistema y los cambios en los sistemas relacionados con las estructuras humanas, ya sean de orden emocional, de comportamiento como también de salud psicofísica y, fundamentalmente, en las condiciones de los medios de ordenamiento social, como ser la política, la economía, lo empresarial, etc.
Los conocimientos de cómo se estructura la realidad de forma geométrica nos indican que estos desajustes emocionales humanos ejercen un efecto en el equilibrio de los elementos. Cuando nos referimos a “los desequilibrios de los elementos” sus consecuencias son los desajustes que los mismos producen en los patrones climáticos y geológicos. Según la escuela pitagórica, los elementos estarían formados por pequeñas partículas, las cuales, en el caso del fuego, tienen la forma de tetraedro; en el aire, octaedro; en el agua, icosaedro; y en la Tierra, un cubo. Como la forma del dodecaedro no figura entre las partículas constitutivas de los elementos, se afirmaba que dicha forma servía de plan de construcción del Universo, el éter, y que hacía las veces de contorno del mismo. Entonces huracanes, inundaciones, terremotos, grandes incendios e incrementos en la temperatura terrestre serían manifestaciones de los elementos como reacción a los patrones desarmónicos emocionales del gran conglomerado humano.
Materia y Espiritu
Algo que siempre fue visto como dos cosas separadas y difíciles de unificar es evaluado por la física cuántica como dos estados de una misma cosa: energía. Lo que diferencia a estos dos estados es la frecuencia en que la energía se manifiesta. Cuando uno se pregunta cómo es que la energía puede adoptar formas entramos en el maravilloso mundo del lenguaje de la naturaleza, la geometría. La Naturaleza tiene también su propio lenguaje, el lenguaje geométrico. La geometría es el código matriz que utiliza la Naturaleza para crear la vida y diseñar las formas en el mundo de la materia. En el estado de conciencia que emerge en muchas personas que forman parte del mundo actual existe un gran movimiento para recordar el conocimiento perdido que ya era ley en culturas como la griega y la egipcia, y comienzan a ser aplicadas en la creación de estructuras más acordes a los principios de la vida que fueron desentendidos por las leyes constructivas del mundo occidental moderno y que tanto daño hicieron al ser humano y al planeta. En el mundo antiguo encontramos esta aplicación en el arte, en la arquitectura, en el diseño, en la ciencia, en la física vanguardista, en la geomancia, en la música, en las matemáticas, en el ADN, en las retículas terrestres, en el estudio del color, en los animales, en la geología, en los lenguajes sagrados y en el Feng Shui.
Dan Winter, uno de los científicos más importantes en Geometría Sagrada, demuestra cómo la coherencia emocional relacionada a proporciones matemáticas constructivas muy utilizadas en la antigüedad -como es el PHI, el PI y el Euler- nos indican cómo la creación en la naturaleza utiliza patrones armónicos y proporciones basadas en dicha escala matemática. La Geometría Sagrada sostiene parte de su base matemática en tres números irracionales: “phi”, “pi” y “euler”.
“Phi” es un número irracional simple que tiene propiedades matemáticas inusuales, tiene el valor de 1.618033…; “pi” es la relación del diámetro de un círculo y su circunferencia y “euler” es la base natural de los logaritmos. La razón, o proporción, determinada por “phi” era conocida por los egipcios, por los griegos y por las culturas de Mesoamérica, y también fue retomada por los artistas del Renacimiento, llamada por éstos últimos como la proporción divina. Al corte que produce este número en una línea recta se lo conoce como sección dorada o sección áurea, por eso “phi” es también conocido como el Número de Oro.
Si el ser humano se focalizara emocionalmente en crear patrones creacionales y armónicos estaría realizando una tarea invaluable, no solo para su propia coherencia evolutiva, sino también acompañando al planeta a encontrar su nuevo estado frecuencial, que lo llevará a elevar el rango mismo de la energía, incluyendo la materia como parte indivisible de tal. La materia puede ser programada por patrones geométricos de pensamiento o emociones, como lo demuestran distintos científicos en el mundo. Nosotros diríamos que, más allá de las palabras, es la misma intención geométrica del pensamiento o de las emociones las que crean y codifican la Naturaleza.
La Implosion
La implosión crea y promueve la vida, a diferencia de la explosión que la destruye y la aniquila. La succión al interior de Sí mismo es conocida por Dan Winter como la Ciencia de la Implosión. La implosión es contraria a la explosión y es lo único que genera y promueve la vida.
La reproducción mitótica celular consiste en que de una célula se crean dos a partir de una división interna. El proceso continúa y las dos creadas se duplican y forman cuatro, luego ocho, luego dieciséis, etcétera. Lo mismo sucede con el proceso de manifestación de la energía sexual, tanto femenina como masculina. La implosión de ambas energías manifiesta la vida. Estos procesos son la fuente inagotable de vida.
La Ciencia de la Implosión nos sirve para desarrollar diferentes niveles de conciencia en nuestra vida.
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