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Autora: Daniela Barrera
Chad Hurley y Steve Chen lanzaron hace apenas dos años y medio una bola de nieve que ni ellos mismos creyeron que alcanzaría semejante dimensión. Los creadores de YouTube concibieron un hijo que generó y sigue generando familias de internautas conectados a las millones de variantes que la página ofrece. Como todo lo que logra éxito en Internet, YouTube también partió de una idea genial que creció gracias al boca a boca y esas interminables cadenas de mails que invaden todas las casillas de correo con la promesa de un video original, curioso y divertido.
Así se fue generando una comunidad cien por cien permeable a la novedad y a la diversión, que busca esa distracción tan propia de los tiempos posmodernos, como diría el filósofo francés Gilles Lipovetsky. Pero, además de los videos disparatados, que son los más vistos, en esta web se encuentra de todo: desde los goles de los mundiales hasta avisos publicitarios; las series de televisión más famosas y clips de todo tipo de músicos. Invitaciones de cumpleaños, pedidos solidarios, cortes de películas y novelas de todos los tiempos. También sub espacios de marcas que crean grupos para intercambiar opiniones, y una infinidad de comentarios y réplicas de los usuarios que hacen que la bola siga creciendo, mientras lo cómico se codea con lo trágico, lo profundo con lo banal, y lo original con lo trillado.
¿Quién no lo usa al menos para ver y escuchar música cuando está aburrido, por ejemplo? ¿O para ver ese corto de un conocido del amigo del vecino que nos llegó a través de un link? Esta web no está exenta de los múltiples usos que cualquiera hace al sumergirse en el ciberespacio.
En esa búsqueda se metió El Planeta Urbano, porque un fenómeno tan asombroso no podía dejar de llamarnos la atención. Entonces nos preguntamos quiénes son los “youtuberos”, qué contenidos buscan o suben y cómo ven el fenómeno. ¿El resultado? De todo, desde lo más común hasta los personajes más excéntricos. Conocelos.
BOLA DE NIEVE
“En este momento, en la PC de al lado, mi compañero está viendo un video para aprender a tocar el tema Clocks de Coldplay, grabado en piano por un chino”, relata “Misha” Gildenberger, una asidua “youtubera” de 22 años que conoció la web porque un amigo le pasó el link. “Ves lo que te pasan pero también hacés tus propias búsquedas ¡y terminás viendo a los rusos festejando Año Nuevo!”.
Así como es amplia la variedad, también es infinito el alcance que logra YouTube. Las estadísticas publicadas indican que se sube un promedio de 65.000 videos por día. Todo un récord, que hace que hoy un nene argentino de cuatro años le pueda cantar a su mamá Te quiero de Nino Bravo porque vio una versión en YouTube o, incluso, que aparezca un discurso de Sadam Hussein en la pantalla de un internauta de una isla del Caribe. Y los que participan en la vasta programación son millones y millones que tienen algo en común: curiosidad, interés, ganas de divertirse y, por qué no, de aprender. Hay de todo.
“Es una forma fácil, rápida, efectiva y económica de guardar y mostrar videos de todo tipo. Lo puede usar un estudiante de cine para presentar una producción propia, o un padre como yo para mostrar el video de su hijo recién nacido”, agrega Gabriel Barceló, estudiante de Sistemas, creador del sitio historiador.net y youtubero en alguna circunstancia. “Como fenómeno seguirá creciendo. Supongo que se empezarán a incluir contenidos registrados una vez que se llegue a acuerdos con las empresas dueñas de algunos videos muy requeridos”, vaticina.
CONOCE POR COMPLETO A ESTA TRIBU URBANA EN EL PLANETA URBANO DE JULIO
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