Apto para todo público

 

 

Autor: Diego Abdo / Fotografías: Cortesía Indigo Producciones

Resulta que dos jóvenes indios se conocen por azar en Europa, y después de unas idas y vueltas se enamoran como pocos. Aunque todo parece suceder demasiado tarde, porque la joven está obligada por su padre a casarse con el hijo de un querido amigo. Lo que se dice una boda convenida; aunque ninguna historia está del todo escrita cuando dos jóvenes (indios) se enamoran, y más aún en una película india donde el final es siempre color de rosa.
Resulta que Dilwale Dulhania Le Javenge -la película que narra esta historia- estuvo más de 8 años en cartel en los cines de la India, un récord que ni de cerca pudo lograr el más visto de los films occidentales. Dilwale… es solo una patita del cine de la India, más conocido a escala mundial como Bollywood (una mezcolanza entre Bombay, capital de Maharashtra, estado federal de la India y el cine nacido en Hollywood) y que define a la industria que desde hace más de 30 años emerge de la India y que contabiliza una producción de 1.000 filmes por año, provee las películas más populares del mundo y arroja un número que asusta: 3,5 billones de espectadores ven cine indio en el mundo cada año.
Hoy la oferta india en materia de cine combina en una coctelera fílmica mejunjes esenciales al entretenimiento con historias románticas y sensuales, con acción, sin sexo, y por supuesto con el plato principal: las coreografías. Es que en lengua hindi (el más fuerte de los 22 lenguajes que se hablan en la zona), Bollywood pisa fuerte a través de coreografías de más de tres minutos con personajes danzando y cantando -siempre doblados-, apoyados, en general, por paisajes grandilocuentes con montañas y campos de cultivos multicolores que aportan un touch naif a la cuestión.
Quizá lo más parecido que hemos visto por estos rincones son algunas escenas de películas de Leonardo Favio.

CINE DE HOGAR     
Hoy el cine se ha convertido en la gran bandera cultural de la India hacia el mundo, buena parte de Oriente Medio, Asia y Africa. Hace algunos días llegó a la Argentina un productor de cine indio, Ram Prasad Devineni, que en plan de conferencia organizó un seminario llamado Bollywood Experiencie junto a Indigo Producciones en la Ciudad Cultural Konex. Por aquella tarde Devineni dijo, entre otras cosas, que en su país hay cines de 3.000 butacas donde los espectadores ven un filme unas 10 o 15 veces. Y gritan, cantan y se pelean como en una cancha de fútbol de acá. Y sumó un dato nada menor: en la India los filmes de Hollywood y Europa representan apenas el 10 o 15 por ciento de los estrenos cinematográficos; el resto lo ocupa toda la producción local.
Pero que un productor de la India ande por estos lados no es azar, sino que la expansión mundial de Bollywood ya promete introducir su arte en la Argentina, país que todavía baila por fuera de su parafernalia. Cosa que no sucede en Brasil, donde por ejemplo se filmó gran parte del film indio más exitoso de 2006, Dhoom 2 (una especie de Misión Imposible, con las caras más bonitas del cine local).
Por estos lados continúa siendo casi un botín de guerra hacerse de películas indias, y es una verdadera pena. Solo algunos DVD Clubs pueden jactarse de contar con unas pocas: así, para los que desean sumergirse en la búsqueda, tres nombres se asoman en el mercado: Lagaan (nominada al Oscar en 2000), Novia y prejuicio, y Misión: Cachemira.

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