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Recorriendo las alcantarillas, viajando al futuro, salvando gente o buscando venganza estos automóviles le han aportado a la pantalla grande velocidad y adrenalina. Aliados ineludibles de sus dueños, muchas veces incluso cobran más protagonismo que ellos. Un paseo por las inigualables naves de celuloide.
Autora: Clara Cook
Tres Mini Cooper, uno rojo, uno azul y otro blanco desafían las leyes de gravedad y de la lógica recorriendo la ciudad italiana de Turín. Dentro de los ágiles automóviles se encuentra un botín de oro recién adquirido. Los carabinieri no pueden permitir que un grupo de ladrones ingleses irrumpan de esta manera en su país y comienza una persecución memorable, donde los tres pequeños autos atraviesan la urbe de un lado a otro, cruzan ríos, saltan, esquivan y, finalmente, despistan a los policías conduciendo a través de las alcantarillas. No es un comercial -aunque podría serlo-, sino la película The italian job, de 1969, que en el reparto de actores tiene como protagonistas a Michael Caine y a los mismísimos Mini Cooper.
El fenómeno se repitió con la remake de 2003, donde la nueva versión de este famoso coche inglés hizo estragos, en esta oportunidad en la ciudad de Los Angeles y con Mark Wahlberg, Edward Norton y Charlize Theron como los hacedores del próximo gran golpe maestro. Fue en esta segunda parte (muy distinta de la primera, excepto por los autos), donde se crearon tres Minis eléctricos -para poder filmar en el subte de la ciudad-, y se usaron 32 solo para el tiroteo. Increíble.
Pero estas películas son solo una pequeña parte de la larga lista que, en la historia del cine, han hecho protagonistas a automóviles.
Quizá la saga de James Bond fue una de las que más instaló en el imaginario popular una marca como sinónimo del personaje central. Definitivamente, James Bond no sería James Bond sin su Aston Martin. Atildado estilo inglés, sofisticado, elegante y rompecorazones por excelencia, son características aplicables tanto al agente 007 como a su envidiado vehículo. El Aston Martin DB5, el “auto Bond” por antonomasia y protagonista de Goldfinger, la película de 1965 protagonizada por Sean Connery, fue subastado en Sotheby’s en 1986 y adquirido por Anthony Pugliese.
Desafortunadamente, la reliquia fue robada en 1997.
Otro automóvil inmortalizado por la pantalla grande fue el Volkswagen “Escarabajo”, con la película Herbie, o Cupido motorizado, como se la conoció en nuestras tierras. Este coche modelo 1963, con un número “53” estampado en su chapa, estaba dotado de una inteligencia excepcional y se convirtió en ídolo de los años ‘70. Tal fue el éxito que tuvo que la Disney hizo cuatro películas entre 1969 y 1980, además de la reciente Herbie Fully Loaded con Lindsay Lohan.
De no haber sido por el DeLorean DMC-12, Michael Fox no habría podido viajar en el tiempo en la inolvidable Volver al futuro. Lo cierto es que de esta máquina solo se fabricaron 8.543 unidades, de las cuales siete fueron destinadas a esta gran trilogía. El auto del Dr. Emmett Brown -que primero andaba a plutonio y luego solo con la simple carga de residuos-, fue toda una novedad en cuanto a diseño en 1985. El dato: en los Estudios Universal tienen una de las unidades originales con las que se rodó el film.
En el cine las persecuciones a gran escala, con explosiones, giros y llantas quemadas, tienen su antecedente con la película Bullit, de 1968. Un joven Steve McQueen conduce un Ford Mustang Fastback negro que escapa de un Dodge Charger por las calles de San Francisco. El actor no necesitó dobles para la adrenalínica escena y solo se usaron dos unidades de cada vehículo.
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