Por Clara Cook / Ilustración: GeMe
Los chicos de ahora sueñan con manejar la batidora. Aunque pueda sonar feo, es cierto que dentro de las opciones clásicas que se barajaban para estudiar cuando se terminaba el colegio, se ha incluido una que pocos imaginaban: la de cocinero. Ni doctor, ni abogado, ni arquitecto; ahora el delantal blanco se usa para cocinar.
Evidentemente este furor estudiantil por el ajo y el perejil se da como consecuencia de una tendencia que viene en aumento desde hace algunos años. Antes los cocineros estaban recluidos en las cocinas de los restaurantes elaborando los platos que los comensales recibíamos en la mesa, pero ahora se han convertido en los protagonistas exclusivos de una moda que por el momento parece no decaer. Canales de televisión exclusivos, revistas especializadas y cada vez más restaurantes confirman que la gastronomía -además de un arte que todos disfrutamos-, se ha convertido en un negocio. Como lo explica el chef italiano Donato De Santis , “el fenómeno gourmet pertenece a uno de esos ciclos temáticos donde la atención está enfocada sobre algún tipo de moda. La palabra moda subraya la realidad de un fenómeno al que los medios prestan mucha atención, con obvio interés”.
La historia de la gastronomía es ancestral y desde que el hombre es hombre, la comida ha sido fundamental para entender los usos y las costumbres de los distintos pueblos. “La cultura hacia lo gourmet existe desde hace bastante, tanto en la época romana como durante el Renacimiento. De hecho el mundo oriental tiene una antigua y longeva tradición hacia la pasión gourmet”, explica Donato, que empezó a estudiar para cocinero en 1978.
Pero tal vez lo interesante es descifrar cuándo fue que algo tan cotidiano -y detestado por muchos, como preparar una comida- se volvió una actividad súper solicitada y protagonista de tendencia. “La moda de la cultura gourmet nace en la década del 80, cuando los argentinos tuvimos la posibilidad de viajar por el mundo. Al volver al terruño empezamos a exigir en los restaurantes lo mismo que habíamos probado en el extranjero. Luego se incrementó con la globalización y la informática. Hoy estamos enterados de lo que se hace en la otra punta del mundo en el instante mismo en que se está produciendo”, cuenta Guillermo Calabrese, director académico de Gato Dumas Colegio de Cocineros.
Lejos de ser un fenómeno exclusivo de nuestro país, el mundo se ha vuelto cada vez más gastronómico, con mecas como Londres, Nueva York, Madrid y Sydney, entre otras grandes urbes. En Latinoamérica, Buenos Aires fue la primera en manotear el fenómeno gourmet, tal vez por esa manía que tenemos los porteños de mirar siempre hacia Europa. Pero el resto de los países latinoamericanos han sabido sumarse al boom .
ARTISTAS DEL SABOR
Como un pintor que plasma en el lienzo los colores de la paleta para erigir una criatura imaginaria, los cocineros moldean los alimentos para crear, muchas veces, una obra de arte con el plato como tela. Y, aunque algunos intentan aprovechar la oleada para generar un negocio, son muchos los que con verdadera vocación resaltan el espíritu de los alimentos.
“La materia prima empezó a tratarse con mucho cuidado y las técnicas de cocina permitieron elaborar platos con texturas y gustos maravillosos. Además, el explosivo crecimiento de la comercialización del vino hizo que cada botella fuera tratada casi como una alhaja”, cuenta Pablo Massey , que asegura que disfruta y se divierte trabajando.
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