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Autor: Ignacio Magurno / Fotografías: Cortesía Sergio Marchi
Hace 40 años el mundo caía rendido a los pies de lo que luego se convertiría en uno de los mejores discos de la historia del rock: Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band, que iluminaba una vez más el camino mágico de esos cuatro semidioses musicales conocidos como The Beatles.
Con menos certezas, una historia comenzaba en las antípodas del viejo continente y hoy, 40 años después, forma parte de todos aquellos que hicieron del rock argentino un estilo de vida y le aportaron magia y sentimiento con cada canción. Muchos mitos se crearon y otros tantos hitos sirven hoy para comprender las consecuencias de una de las formas más excepcionales de entender la música.
“La estética que el rock plantea y el misterio que rodea a este género ayuda a que esos mitos se multipliquen”, dice Maitena Aboitiz, periodista especializada en música y autora del libro Antología del Rock Argentino.
EL AUGE
“El rock, como todas las músicas, siempre refleja al medio ambiente, al ser urbano. Manifiesta lo que pasa en las grandes ciudades. Cuando las artes florecían en el gobierno de Arturo Illia se creó un clima propicio para que el rock argentino surgiera con gran nivel: Los Gatos, Manal, Almendra”, cuenta Sergio Marchi, periodista de rock y autor del libro El rock perdido: de los hippies a la cultura chabona.
El rock en castellano asomaba en la Argentina y plantaba las pautas de un nuevo orden social que chocaba contra lo establecido. Los lugares de encuentro se gestaron con el transcurso del tiempo, y así reductos como La Cueva se fueron convirtiendo gradualmente en íconos de las reuniones rockeras.
Con las bases afirmadas, nuevos grupos comenzaron a mostrar su estilo. Los Abuelos de la Nada, Vox Dei y Pappo´s Blues salieron a escena y no tardarían en alcanzar notoriedad. Por su parte, Charly García y Nito Mestre se unían para darle vida a lo que luego sería Sui Generis.
Unos meses antes de que el golpe de estado irrumpiera durante una fría madrugada y pusiese fin al gobierno de Isabel Perón, Sui Generis se reuniría por última vez y diría “Adiós”, en un recital doble que desbordó de fans y marcó el fin de una época de esplendor.
TIEMPOS DE CAMBIO
Con el advenimiento de la dictadura militar, el 24 de marzo de 1976, el rock sufrió un duro revés. “Resistió como pudo, reduciéndose a la más mínima expresión. Incluso algunos músicos tuvieron que emigrar”, cuenta Marchi.
En los albores de los ´80, y con el régimen militar debilitado, el rock comenzó a ocupar ese lugar por el que tanto había luchado: “Se hizo masivo durante la Guerra de Malvinas porque las radios dejaron de pasar música en inglés. Esa masividad se transformó en explosión con el clima pre-democrático, reflejando la alegría por la retirada de los militares”, rememora Marchi.
Con la consolidación de la democracia, el rock volvió a hacer de las suyas. Y vaya que aparecieron exponentes: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Soda Stereo y Sumo dejaron el under para transitar un camino que los convertiría en leyenda. Los Violadores introdujeron el punk y Los Fabulosos Cadillacs la música ska. Y si Charly García y Luis Alberto Spinetta ya tenían su nombre en la historia, Fito Páez y Andrés Calamaro consolidaban sus trayectorias como solistas.
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