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Desde el nacimiento del cine con los Lumière, la industria ha sabido albergar duplas inolvidables de hermanos. Los Coen, los Wachowski y los Dardenne son solo algunos ejemplos de exitosos directores que le aportaron y le siguen otorgando a la pantalla grande un esplendor que queda en familia.
Autor: Fernando Abd el Jalil
Las parejas de hermanos son un fenómeno que trasciende diferentes ámbitos profesionales. Dentro de campos sumamente competitivos, donde son comunes el surgimiento de la envidia y de la rivalidad, parecería que estos dúos muestran valores opuestos, estrechándose la mano mutuamente a la hora de encarar proyectos que buscan cumplir objetivos.
“Es complicado trabajar con parientes”, asegura el crítico de cine Axel Kuchevasky. Sin embargo, en la industria cinematográfica hay diversos casos que atestiguan el éxito de las uniones fraternales. Por pertenecer a una misma generación, por tener una formación similar, por compartir los mismos gustos, o simplemente por no romper con la tradición que impusieron Auguste y Louis Lumière a finales del siglo XIX, las parejas de hermanos cineastas siguen haciendo girar el mundo del celuloide.
DESDE EL PRINCIPIO DE LA HISTORIA
Fueron dos hermanos franceses los que revolucionaron la historia al inventar el cine y crear el primer cinematógrafo. Louis y Auguste Lumière eran fabricantes de material fotográfico y 1895 patentaron lo que se puede considerar como la primera cámara de cine. Su primera película: Salida de los obreros de la fábrica Lumière, duraba solo 15 minutos, pero bastó para asombrar -y asustar- a los espectadores, que no entendían lo que sucedía en la pantalla. Su film más reconocido, +Llegada de un tren a la estación+, incluso causó pánico entre el público, que creía que la locomotora los arrollaría. Pero además de la faceta creativa, el descubrimiento les fue muy útil para generar un negocio rentable y, sin lugar a dudas, promover ideas novedosas y estilos diversos que hasta hoy continúan.
Tanto detrás como delante de la pantalla, los grupos de hermanos se destacaron. Quizá los más reconocidos en cuanto a su rol interpretativo conjunto sean los inolvidables hermanos Marx. Chico, Harpo, Groucho y Zeppo se convirtieron, en la década del 20, en el grupo favorito del vodevil norteamericano. Con su duro y extraño sentido del humor hicieron agudas sátiras de la alta sociedad, denunciando la hipocresía humana. Los cuatro cocos fue su primera película, a la que siguieron muchas otras, como Plumas de caballo y Sopas de ganso que son solo algunos de los trece títulos en los que se pudo apreciar su magia.
Un ejemplo más contemporáneo es el de Joel y Ethan Coen, que en 1996 dirigieron Fargo, considerada una obra maestra del cine. Los hermanos Coen indagaron tanto en el género policial como en las comedias, recurriendo a décadas anteriores y revisando el pasado con una visión particular. Ambos colaboran en la escritura, producción y dirección de sus películas, si bien es frecuente que en los créditos Joel aparezca como director y Ethan como productor. En la industria cinematográfica, de hecho, se les conoce por el apodo de “The two-headed director” (“El director bicéfalo”). Muchos actores que han trabajado con ellos cuentan la anécdota de que al estar tan compenetrados el uno con el otro, si se les hace una pregunta sobre el guión o sus personajes a cada uno de ellos, se recibe exactamente la misma respuesta de cada hermano. Si bien Fargo adquiere el status de obra maestra, no podemos dejar de mencionar films como El gran Lebowski, Barton Fink y Arizona Baby, entre otras.
Pocas duplas están tan asociadas a una sola temática, pero sin dudas cuando uno nombra Matrix automáticamente lo remite a Larry y a Andy Wachowski, quienes afirman destacarse por relatar historias múltiples, eludiendo todo lo que es predecible y aburrido. Lograron recrear su capacidad para plasmar el suspenso futurista que los caracteriza y utilizaron sus mejores armas para hacerlo. De perfil bajo y reacios a la vida pública, los padres de Neo y Morfeo continúan viviendo en su Chicago natal y esquivando los destellos de las cámaras fotográficas.
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