El Despertar de la conciencia ecológica

 

 

Por Mariano Bueno* (Especial para El Planeta Urbano)
*El autor de la nota nació en Benicarló, España. Terminó sus estudios en Francia y Suiza, para volver a su tierra natal y convertirse en un adelantado de Geobiología y Agricultura Ecológica. Participó activamente en iniciativas como el Movimiento Alternativo Rural (MAR) o la Coordinadora de Agricultura Ecológica (CAE), además de escribir 10 libros con temática saludable.

¿Podemos soñar o desear una sociedad más justa e igualitaria?
¿Podemos creer en la posibilidad de regeneración del deteriorado planeta Tierra que nos cobija? ¿Hay posibilidades de volver a disfrutar de aire no contaminado, de una tierra sin agroquímicos y sustancias tóxicas y del agua pura y cristalina?
¿Tenemos capacidad para revertir el devastador proceso de deterioro medioambiental y social del que apenas empezamos a tomar conciencia?

Aunque hay días en que me levanto algo pesimista, lo cierto es que tiendo a ser más bien optimista; y la prueba es que llevo casi treinta años dedicándome a realizar una ecología práctica y cotidiana haciendo uso de las energías renovables, cultivando alimentos de forma orgánica o investigando y divulgando los riesgos que implican para la salud las radiaciones naturales o artificiales en el entorno de la vivienda. Siempre lo hago desde una óptica positiva, quizá por eso varios de mis libros se titulan La casa sana a pesar de que abordan los múltiples problemas en torno de las viviendas.
Considero que es más importante centrarse en los aspectos positivos de cada realidad que focalizarnos solo en lo negativo y en lo que anda mal.
Aunque si observamos el panorama actual, lo cierto es que no es para ser muy optimistas. Pero también es verdad que hemos obtenido una serie de logros a escala planetaria que hablan por sí solos de las maravillosas capacidades humanas. El simple hecho de que estemos conviviendo en el mismo planeta unos siete mil millones de personas, que haya comida para la mayoría y que los conflictos bélicos sean escasos en comparación con otras épocas históricas es realmente sorprendente.
Como especie hemos demostrado tener una innegable capacidad de adaptación, pero sobre todo tenemos, de proponérnoslo, la gran capacidad de orientar todos nuestros recursos y potenciales creativos para regenerar lo degenerado y reconstruir lo devastado.

PASO A PASO
Quizás aún falte para que, definitivamente, la conciencia ecológica impregne nuestras mentes y se refleje en nuestros actos cotidianos. Pero poco a poco empezamos a comprender y a aceptar que merece la pena hacer esfuerzos personales y colectivos que redunden en mejoras sociales y medioambientales. Casi sin darnos cuenta hemos aprendido que podemos reciclar la mayoría de los productos que consumimos cotidianamente, al tiempo que descubrimos que la energía más ecológica es la no gastada, la que ahorramos y no usamos. La tecnología actual nos permite realizar importantes ahorros energéticos en iluminación con lámparas de bajo consumo; en combustibles, con vehículos más eficientes; en calefacción o refrigeración, con viviendas diseñadas y construidas con criterios bioclimáticos, las cuales integran un notable confort térmico gracias a materiales con buen aislamiento y al equipamiento con energías limpias y renovables.

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