Monólogo de la risa

 

 


“Tratar de definir el humor es una ambición muy antigua. Como todas las cosas importantes -sea el amor o la vida- tiene una trampa. En general uno piensa hacerlo graciosamente, pero es más complicado de lo que parece. Nosotros podemos estudiar el humor a partir de los resultados que vemos, pero lo complicado es tratar de definirlo a partir de la estructura humorística. La verdad es que encontrar su ADN puro es un viejo sueño.

”Podemos empezar por el plano cotidiano: la buena onda de ponerle alegría a lo denso del día a día. Por ejemplo, en un banco siempre hay un empleado que naturalmente y sin premeditación calculada, hace reír a los demás. Todos esperan que alguien haga el papel cómico y ahí aparece el que se hace cargo, queda catalogado y empieza a planear chistes con la gente que lo rodea para modificar los estados de ánimo. A ellos los llamo humoristas amateur con fines terapéuticos.

”El humor es como una ventanita para respirar en situaciones de demasiada presión, de dificultad, de gravedad o hasta de peligro. Es distensión. E incluso aparece cuando hay vacíos o carencia de imaginación. Es un antídoto contra el miedo, que es la madre de muchas cosas malas que nos suceden anímicamente. Pero el humor no existe solo, sino que se da sobre la base de algo que está ocurriendo.
”El humor toca ciertos resortes, emociones, costumbres y hasta represiones. Cada uno sabe adónde le llega exactamente la movilización, pero a la vez todos saben que se traduce con la risa. Por eso hay humoristas profesionales que son virulentos y hasta revolucionarios. Otros, en cambio, apuntan al momento del show y el solo hecho de pasar y hacer pasar un buen rato. Esto tiene que ver con la profundidad del objetivo. Uno puede trabajar sobre la muerte, la vida, la política, la economía y la sociedad. A mí, por ejemplo, me gusta el tema de las costumbres. Lo que no sé es si elegí el tema o el tema me eligió a mí.
”Pero hay algo mucho más importante que todo y en lo que a mí me gusta hacer hincapié: hay que evitar diferenciar a las personas según sus ideologías, creencias y demás. Somos todos muy parecidos. Y con mi humor trato de concientizar, muy solapadamente, sobre eso. La raíz de los humanos es la misma… por lo menos la de los que estamos en este mundo. Por eso hago participar al público, inclusive entre sí, porque está bueno que a la relación frontal que se pueda generar conmigo se sumen la horizontal y lateral entre ellos. Me gusta jugar a ser un microejemplo de la sociedad, donde se note la solidaridad y el respeto por el otro a través de la carcajada. El humor grupal, en donde colaboran varios, es mejor.
”Hay que practicar y ser optimista. Me gusta ser didáctico porque creo que todo se puede aprender. Como no hay tanto sustento teórico de la cuestión, el humorista va formando su estilo intuitivamente. Y más allá de los rubros, lo que importa es la actitud. El humorista con todas las artes tiene el ingrediente de la capacidad de observación. Para ejercitarla es necesario salirse de uno mismo y mirar todo `desde arriba`, lo que implica analizar y analizarse.

A LA MANERA ARGENTINA
”Así como la llegada de los inmigrantes en nuestro país nos otorgó una variedad interesante en la gastronomía y en nuestros apellidos, también lo hizo, por qué no, con nuestro humor.
”Claramente el humor español es el que más nos ha influenciado, aunque no se pueden dejar de lado otras poblaciones que han dejado su sello en nuestro país, como los ingleses, los judíos y los italianos, entre otros. Pero esos influjos hacen referencia tanto a los humoristas profesionales como a la sociedad en general, porque definen la manera de reírse de una población, como consecuencia de la unión de las colectividades.

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