Por Valeria Melon* (Especial para El Planeta Urbano)
*La autora es periodista especializada en diseño. Investigadora y Profesora adjunta de Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
¿Se puede hablar de tendencia en diseño?, ¿Los diseñadores marcan tendencia o la siguen? ¿El diseño que sigue una tendencia comercial se vuelve objeto de decoración? ¿El consumidor valora más la tendencia que el diseño? Cada uno de ustedes habrá ensayado ya una respuesta. Y probablemente éstas habrán sido distintas si usted es o no un diseñador. Sin embargo, la verdad es que normalmente poco sabemos -diseñadores o no- de cómo se manejan y crean las tendencias a nivel global, para qué sirven, cuáles son sus fuentes de información y de qué manera estas preferencias condicionadas van bajando al mundo del consumo masivo o “preferencial”.
Quienes promueven las tendencias en nuestro país -hablaremos de ellos más adelante- cuentan que son los centros internacionales de tendencias los que deciden, en primer lugar, qué vamos a usar o comprar en el futuro cercano. Pero estos centros no tienen un perfil mediático, se manejan de manera muy discreta. La regla de sus actuales métodos es pasar inadvertidos, mezclarse entre la gente y así conocer sus deseos más secretos. Los equipos de observación están integrados básicamente por sociólogos -especializados en consumo, elecciones, cultura, educación, etcétera- psicólogos y antropólogos; pero también por personajes más oscuros como futurólogos y coolhunters, como se los denomina en los Estados Unidos.
Del consumo a la cultura
En este momento los datos más jugosos se emiten desde el America´s Research Group y Faithpopcorn (Estados Unidos), Carlin International (Francia) o 20.20 (Inglaterra), entre algunos pocos más.
Para la Asociación Alemana para la Investigación Social (DFG) “durante los años noventa la investigación de tendencias de consumo estuvo demasiado orientada hacia los clientes potenciales, a su actitud de compra” y esto le valió cierto desprestigio porque no incentivaba la creatividad y la innovación. Así, unos años después -en el momento en que se creía desaparecida la actividad- aparecieron los nuevos observadores y “pronosticadores de tendencias” a nivel global. Estos nuevos gurúes de la tendencia ya no ponen el foco en la actitud de compra de los consumidores -explica la DFG- sino en indicadores de pulsión de vida de los habitantes del planeta en su conjunto.
La primera mirada que hacen estos nuevos laboratorios de observación mundiales -que son los que realmente “inventan” las tendencias- está enfocada sobre distintos comportamientos sociales como, por ejemplo, la conducta sexual y afectiva, los escenarios microeconómicos, las expresiones políticas espontáneas, la simbología y los cambios en las tribus urbanas y la expresión artística profesional y amateur. Pero también observan muy de cerca a los diseñadores.
Y es aquí donde empezamos a resolver el problema del huevo o la gallina. ¿Los diseñadores siguen la tendencia o la tendencia sigue a los diseñadores? Según se admite en estos centros, una de las fuentes más importantes de información para los pronosticadores de tendencias mundiales son las exposiciones conceptuales de productos e inventos, los concursos internacionales de diseño, los trabajos de estudiantes avanzados y los proyectos de innovación que se desarrollan en los departamentos de diseño de grandes empresas de audio y video, artefactos digitales, autos u objetos para el hogar.
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