Lo pasado no pisado

 

 

Autor: Leandro Zanoni (Especial para El Planeta Urbano) / Ilustración: gEme

Hubo un tiempo que fue hermoso. Pero se nos vino encima con todo el paso de los años acumulados. ¿Cuándo fue que el presente dejó de ser y se convirtió en pasado? Desde hace un tiempo, en los medios y en diferentes manifestaciones artísticas, lo “retro” -es decir, evocar estéticas y lenguajes de épocas extintas- suele ser un comodín que a veces sirve para ganar el juego, pero que otras solo intenta disimular la ausencia de creatividad, imaginación y, sobre todo, riesgo.

Está la TV con sus dos canales (Volver y Retro) dedicados a programación antigua: desde El auto fantástico hasta División Miami; La Familia Ingalls y Montaña Rusa, la tira noventosa para adolescentes en que surgió, entre otros, Gastón Pauls. Además los programas como TVR y RSM hacen del archivo su principal negocio. Y gracias a YouTube, ese gran archivo audiovisual de la humanidad, mucho de lo que alguna vez se vio se puede volver a ver.

Cada viernes Matías Martin hace bailar a sus oyentes (Basta de Todo, Metro 95.1) con su “Ataque ochentoso” y proliferan en Internet blogs y sitios con todo tipo de material de aquella época: el Cubo Mágico, discos de vinilo de Los Parchís, chapitas de gaseosas, el Simon, los australes, Pumper Nic…

Lo “vintage” parece ser lo más moderno y cool que se puede encontrar hoy en día en cuanto a moda. Las marcas se suben al tren de la nostalgia para llegar a un consumidor que parece querer aferrarse al pasado a toda costa. Por eso en la calle se ven cientos de chiquilines con remeras con el logo del Mundial ´78, Atari o el icónico Pac-Man. Tanto Nike como Adidas relanzaron líneas de ropa y zapatillas antiguas. Nike presentó el año pasado en New York su línea “Vintage” de réplicas exactas de los modelos de zapatillas de los años ´70. ¿Por qué el consumidor tech y moderno de hoy compraría estos viejos modelos? “Porque apela al romanticismo por el pasado, a las raíces de un producto y todas las historias que uno asocia con ese momento. Es como una ventana en el tiempo”, explican en Nike Argentina, que lanzará acá la línea Vintage en noviembre.

Las grandes marcas se dieron cuenta de que, además, lo retro podía ser un gran negocio. Como siempre, la industria publicitaria tomó nota. Desde el recordado comercial de Telefónica (donde el actor Daniel “Walter” Hendler despertaba en los ´90 después de haber sido congelado en los ´80), muchas de las campañas de los grandes anunciantes apuntan a un target que creció en los años del retorno de la democracia, entre He-Man y Clave de Sol. Fernando Barbella, director creativo de la agencia Ogilvy Interactive, afirma: “Si los que hoy mueven la economía tienen entre 30 y 40 años, ¿qué mejor que lo retro para llamar la atención con mensajes relevantes para una generación que fue invadida y sobreexpuesta a videoclips, avances tecnológicos imposibles de entender, ciencia ficción y estética minimalista?”. Para Sebastián Codeseira, director de planeamiento de la agencia JWT en Buenos Aires, “vivimos un descreimiento radical sobre el presente. A fines del siglo XX vivíamos la expectativa del Nuevo Milenio, el futuro estaba por llegar… pero ya llegó... ¿y ahora? Las generaciones nuevas están paradas entre la nostalgia por el pasado, el descreimiento del presente y la incertidumbre del futuro”. Codeseira admite que el recurso publicitario de lo retro puede llegar a saturar, pero que también “siempre se encuentra un rincón olvidado en el pasado del cual nutrirse. El siglo XX es un campo muy amplio y rico de materiales”.

Y ahora ocurre que en la música tampoco el pasado nos deja seguir. Transitamos una época donde todo -y todos- parecen volver. Desde Soda Stereo y The Police, pasando por Génesis, las Spice Girls y las insoportables listas de hits de otras décadas en versión… ¡bossa nova! Eso sí: las entradas se agotan en horas, pero de nuevos discos -léase creación- ni hablar. ¿Por dónde pasa entonces la innovación artística? El mercado de la música, herido de muerte por la piratería, parece no estar dispuesto a tomar riesgos y apuestan sus fichas a lo seguro. 

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