San Fashion

 

 

Autora: Agustina Kämpfer

Si bien las tendencias han sido desde siempre una especie de religión para un eterno número de cultores del look, hoy es la religión misma la que inspira al mundillo de lo in. Con una fiebre cada vez más sectaria, mortales y celebrities, ateos y agnósticos, rinden culto los sábados por la noche sin necesidad de ir a misa los domingos por la mañana. Si algunos hasta creen en estatuillas de Gilda, ¿por qué otros no van a adorar las remeras de Dolce & Gabbana?    

La tendencia urbana manifiesta este movimiento en las vidrieras de los más sofisticados locales. Prendas y accesorios de todo tipo han hecho resurgir de las estampitas a los más orados del cielo. Jesús, Guadalupe, Luján, Cono, María, Juan Pablo… todos en boga. Iconos a los que nunca les rezamos… ¡bendicen nuestro placard!

A principios de los ´80, (la santa) Madonna promovió la tendencia con una sobrecarga de accesorios católicos: enormes crucifijos en su cuello, orejas y muñecas, la adornaron antes de que descubriera las bondades de la Kabbalah. Provocar a la Iglesia consistió en su marca personal de aquel entonces. Y teniendo en cuenta su cualidad natural de precursora, no resulta sorprendente que veinte años después todos estemos más o menos en la misma. Internacionales como Gwyneth Paltrow, Paris Hilton, Britney Spears, John Galliano o Christina Aguilera; locales como Débora De Corral, Lolo y Monoto de Miranda!, Belén Blanco o Iván de Pineda, ya se persignaron ante la idea.      
Los diseños de Ay Not Dead, por ejemplo, figuran entre los primeros en haberle prendido una vela al cristianismo. Para Noel Romero, diseñadora fundadora de la marca, esta tendencia funciona también como una invitación al reparo. “Nuestra colección ‘religiosa’ se inspiró en un viaje que hicimos al norte argentino, Bolivia y Perú. Vimos cuán fuerte es el culto a las imágenes en Sudamérica y cuánta personalidad nos aporta todo eso. Incluso existen figuras que, sin estar canonizadas, son reverenciadas como tales, como el Gauchito Gil, Rodrigo, etcétera. Nosotros transportamos esto, sin perder el respeto que la gente les tiene, y llevamos a cabo las creaciones al margen de la crisis institucional que la Iglesia pueda estar atravesando. Sin embargo, creo que el uso de este tipo de prendas no tiene ninguna implicancia espiritual”.  

COMO UNA PLEGARIA
Las opiniones acerca de esta forma de vestir se encuentran llanamente divididas. Como era de esperar, los más radicales se declaran ofendidos, mientras que los menos ortodoxos se enorgullecen de llevar a sus santos en su ropa. En un caso bastante peculiar, en los Estados Unidos la expresión máxima del combo “religio-fashion” no fue concebida por el catolicismo, sino por el judaísmo. El matrimonio hebreo conformado por Jon Steingart y Jennie Weiner creó su propia línea llamada Jewcy, con lemas tan provocativos como “Shalom Motherfucker”. Artistas como Beck o Beastie Boys lucieron sus prendas en varias oportunidades. Siguiendo esta propensión iniciática, la firma norteamericana Jew Lo, de Julia Lowenstein, orientada a las judías modernas, disparó sus ventas en la última temporada; y la tienda juvenil Urban Outfitersdio su puntapié políticamente correcto: "Everyone loves a catholic girl" (“Todos aman a una chica católica”) y "Everyone loves a jewish girl" (“Todos aman a una chica judía”), frases irritantes que le sonríen a cualquier protesta en potencia.

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