El señor polémica

 

 

Por Clara Cook / Fotógrafo: Nicolás Faig

 “… yo soy un tipo que vive adentro de esa televisión. Soy un tipo que está sacando provecho de cosas que están pasando en Gran Hermano porque forman parte del negocio y, bueno, una cosa es el negocio y otra cosa es lo que yo opino.”

 “Mi límite incluso no es el mismo de una persona hacia otra. Con un jefe de familia, casado, un buen tipo, mi límite es mucho más estricto. Mi límite para un delincuente: ¡me cago en los delincuentes! Y si es cierto, es cierto y si me tengo que bandear un cacho, me bandeo también. Ni piedad.”

Si hablamos de reality-shows, de chimentos, de la guerra de las vedettes y de lo que muchos denominan “televisión basura”, hay una voz indiscutida que siempre tiene algo que decir respecto de estos temas: la de Luis Ventura.
Cuestionado, respetado, despreciado, admirado e incluso temido, el director de Paparazzi, ex jugador y fanático de Lanús, contesta todas las preguntas sin vueltas y sin dejar jamás de lado la polémica que alimenta el gran puchero del show televisivo que hoy nos toca mirar -y padecer-.

¿Cómo ves a la televisión en este momento?
Me parece que ya ingresamos a la televisión globalizada e interactiva. Estamos asistiendo a que los grandes éxitos que están en nuestra pantalla hoy vayan por un Gran Hermano, donde el público pasa a ser una de las estrellas y también pasa a decidir la suerte de quién debe continuar y quién debe salir del aire. Algo parecido es lo que ocurre en Bailando por un sueño. Son los dos grandes programas que están acumulando 60 puntos de rating entre los dos. Comercialmente cierra la operación, porque con el tema de los llamados facturados hacen negocios redondos donde, en este caso, el que saca mayores dividendos hoy por hoy es Gran Hermano porque ha hecho programas con gente con contratos muy bajos y, en definitiva, le deja un mayor dividendo en cuanto a convocatoria. Pero en esta televisión, a la que yo llamo globalizada o televisión del reality-chisme, las historias que antes escribían los autores para la ficción ahora las escribe la propia gente.

Pero hoy parecería que el éxito económico se puede dar solo con un Gran Hermano o con un Bailando…. ¿No hay otras opciones?
Tenés un Algo habrán hecho, un CQC, el programa de Majul Tres poderes, La liga. Hay iniciativas, pero si uno las contrasta con lo otro son negocitos. Cuando empezamos a hablar de ganancias superiores a los 10 millones de pesos por mes, estamos hablando de un negocio redondo.
Y más allá del negocio, ¿qué pasa con los contenidos? Porque parecería que hoy se están cruzando límites cuestionables…
En mi casa me pudre. Yo veo Gran Hermano porque está mi amigo Jorge Rial, que me parece el gran ilusionista, el gran mago de la televisión. Alguien que con una bolsita de nadie clavó un éxito de más de 50 puntos de rating, una cifra que solo un partido de Boca o de la Selección en un mundial pueden lograr. Pero ésta es la televisión del todo vale, y el Comfer, ¿qué hace? Toma medidas hasta ahí y después, a la hora de cobrar, lo hace con pauta oficial. Por otro lado, que hoy se le ponga un micrófono a Diego Maradona cuando todavía no supera su problema de adicción, que diga barbaridades de todo el mundo y que se le paguen fortunas… Todo el mundo sabe que se está haciendo una televisión morbosa con Maradona, como también se está haciendo con Charly García cuando le revienta la guitarra en la cabeza a un auxiliar o cuando se tira de un noveno piso. Porque sabemos del grado de enfermedad de estos personajes.

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