El Tenis Evoluciona

 

 

Por Gustavo Luza* / Fotógrafo: Chino Zavalía / Collage:gEme

La influencia de los avances tecnológicos en el ámbito deportivo es una realidad, y mi deporte, el tenis, no es la excepción. Sin lugar a dudas hay muchas variables para analizar, aunque tal vez en otras disciplinas como el automovilismo, la navegación y el ciclismo, por nombrar algunas, resalte más la aplicación de nuevas tecnologías y se vean mayores cambios.
Quizá la mayor alteración que vive el tenis hoy en día pase por la evolución de las raquetas, en cuya fabricación se usan nuevos materiales que han posibilitado un enorme incremento de la velocidad en el juego durante un tiempo prolongado. También el aumento de la rigidez de la raqueta -sin que eso signifique un aumento de peso- y el mayor tamaño del aro de la misma, le permiten al jugador actual golpear la pelota con más fuerza y control que antes. El tamaño del aro en las raquetas de madera era menor que el de las modernas, lo que obligaba a impactar la pelota en el centro mismo del encordado. Hoy, su tamaño permite un mayor sweet spot (punto dulce), el área ideal de impacto.
En los últimos 20 años del tenis, la técnica para la ejecución de los golpes ha cambiado drásticamente. El juego se ha transformado en un deporte donde el físico adquirió un protagonismo clave. Pero, ¿de dónde sale la fuerza del jugador? Indudablemente esa fuerza ya no proviene solo del brazo del deportista, sino del cuerpo en su totalidad. En la actualidad, la generación de fuerzas desemboca en la mayor aceleración posible de la cabeza de la raqueta y constituye el objetivo de todo golpe, salvo en golpes de emergencia.

LA MEDICINA Y EL DEPORTE

La biomecánica es la ciencia del deporte interesada en estudiar cómo las fuerzas crean y modifican el movimiento del ser humano. Hace años, probablemente solo un jugador excepcional habría tenido la capacidad física de hacer algo así con las pesadas y viejas raquetas de marco de madera.
Yo tuve el privilegio de vivir estos cambios ya que comencé a jugar tenis con raquetas de madera, pasando luego a las modernas; por lo tanto he experimentado los cambios en la técnica del manejo del cuerpo que influyen en la aceleración final de la raqueta. Cuando era niño era “pecado” saltar al golpear, pero hoy es lo más natural del mundo e incluso necesario para generar mayor potencia.
Los avances tecnológicos en la medicina deportiva influyen de manera decisiva en el tenista, en cuanto a diagnósticos por imágenes y tratamientos de recuperación de lesiones. Actualmente, los traumatismos tienen un rol protagónico. Durante los ´80 recuerdo que durante el torneo de Hamburgo tuve un esguince de tobillo muy serio; utilizaron un elemento de “tortura” para saber si tenía rotura de ligamentos. Nunca voy a olvidar esa especie de “morsa” en la que metieron mi tobillo ni la madera que mordí para aguantar el dolor y no gritar. Los médicos me recomendaron volver a Buenos Aires a operarme, por supuesto no lo hice. Con hielo y antiinflamatorios, después de dos semanas volví a la cancha. Hoy, gracias al diagnóstico por imágenes ya no es necesario doblarle el tobillo a alguien para saber si está roto o no.
No hablé sobre la indumentaria y los calzados, aunque creo que lo que más ha cambiado son los diseños y los modelos, basta ver la ropa de algunos de los jugadores top para apreciar lo audaces y coloridos que son sus conjuntos. El calzado sí es mucho más confortable y seguro para los violentos desplazamientos a los que está sometido un tenista de elite.
Entonces, tanto el uso de nuevos materiales para raquetas como el avance de la medicina deportiva son las variables que más influyeron en el tenis profesional. Puedo estar de acuerdo o no con todas estas novedades, pero gracias a Dios, lo que sigue y seguirá definiendo la cuestión es el carácter, la personalidad y la madurez del jugador. Y eso, por ahora, no tiene nada que ver con la tecnología.

* Ex Capitán del equipo argentino de Copa Davis, ex entrenador de Guillermo Coria, columnista y comentarista de TV y radio.