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Autora: Daniela Barrera
Cien por cien urbanos, a los VJs se los puede identificar entre cualquiera de nosotros. Tienen en común la convicción de que una imagen vale más que mil palabras. Son generadores y protagonistas del movimiento local que le rinde culto a la simbiosis entre imagen y sonido. Ellos se encargan de que a un recital -generalmente cercano a la música electrónica-, a un espectáculo teatral o a cualquier performance artística no le falte el condimento enriquecedor de la imagen que se edita, se mezcla y se transforma en tiempo real.
La multitud baila fiel al ritmo que se apodera de sus cuerpos mientras, en una o varias pantallas, se proyectan videos donde se ven a sí mismos mezclados con escenas de la calle, los miembros de la banda también se reflejan allí y todo confluye en el mismo momento en que el fenómeno ocurre. Porque el VJ capta lo que pasa fuera de la cabina en ese instante, es el encargado de que la imagen sea la compañera perfecta en ese escenario.
Si bien algunos mezclan imágenes y “tocan” en vivo, otros utilizan videos ya editados; pero lo cierto es que la tecnología está a su entero servicio. Con modernos recursos como la manipulación de imágenes de diapositiva en vivo, la proyección de material filmado o fotografiado previamente y la filmación en vivo, y jugando con la variable tiempo, logran crear universos paralelos para que la comunión entre imagen y sonido sea una experiencia cada vez más significativa.
La organizadora de las fiestas Brandon, Violeta Uman, reconoce que “siempre atrae ver gente tocando maquinitas”. Más allá del toque cómico de su comentario, tiene razón: “Las disciplinas artísticas visuales complementan al DJ y enriquecen la atmósfera de una fiesta”. Entonces ésa es la consigna de un VJ: unir los universos. ¿Cómo? Según devela Pablo Denegri, de Tekhnë, detrás de la pantalla, en la cocina del VJ hay experiencia personal, mucho video, laptops, software… “Pero lo importante es tener todo lo más a mano posible y cortado como para poder cocinarlo en vivo, siempre con los toques particulares del plato del día que vendrán del artista encargado de la parte sonora. Por supuesto, también existen las preferencias por ciertos aderezos propios, además de un conocimiento previo de lo que el músico va a aportar”.
SABIA COMUNION
Cada uno tiene su historia, pero el punto de encuentro de los VJs es que vienen de mundos paralelos -la música, el diseño, la comunicación audiovisual, el arte digital- y su búsqueda anhela un mismo horizonte: la comunión entre imagen y sonido.
Akira, ícono del underground del arte digital, es el creador de Kiken Corporation, un estudio de contenidos visuales nacido en 2001 cuyas raíces surgen de las proyecciones que este VJ hacía en eventos de música electrónica. El set “VJ System”, que puso en marcha hace tres años, se lució en eventos como Creamfields, Southfest, Moonpark y otros de nivel internacional. Hoy, este grupo que reúne a jóvenes que comenzaron a incursionar en el terreno desde la adolescencia, está desarrollando un set audiovisual (A/V) llamado “8GB”, cuyo objetivo es mostrar al público local las inmensas posibilidades de integración audio/video realizadas íntegramente en vivo.
“El VJing es un canal más de comunicación. Vengo de un background de comunicación y diseño y llegué a él como progresión lógica del laburo que venía haciendo -cuenta Akira-. No me quedo quieto ni un momento. Al principio hacía algo muy básico, hasta que creé mi minisoftware de VJing para hacer lo que quería”.
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