Autora y fotógrafa: Federica Suarez Santiago El origen del wakeboard data a principios de los '80, cuando un surfista californiano en una mala temporada de olas decide probar “surfear” la estela de su lancha (“wake”). Las tablas utilizadas en esta primera época se llamaron “skurfer” y, básicamente, eran similares a las de surf pero de menor tamaño, incorporaando "straps" -fijaciones- para permitir desplazamientos, saltos y giros. Pero como todo evoluciona, el diseño llegó a manos de fabricantes de esquíes acuáticos que, maratónicamente, entraron en el negocio multiplicando la difusión de la actividad y de sus ganancias.
Así como el surf influyó durante los inicios del wakeboard, el skate modeló su evolución dando el puntapié inicial al nacimiento del wakeskate: una nueva actividad acuática de remolque que utiliza una tabla de madera sin fijaciones, un poco más corta y ancha que la de wakeboard, con una técnica y rutina basadas en el skateboarding.
La pasión por este deporte llevó al intrépido Thomas Horrell a dar el primer paso en la aparición del wakeskating a finales de los ´90, invirtiendo tiempo y dinero para posicionarlo y perfeccionarlo. Logró crear una de las marcas más conocidas en el ambiente, Cassette; famosa por sus artísticos diseños de tablas y videos, ambos influidos por su amor al arte renacentista. Thomas también fue un pionero a la hora de practicarlo al bajar, por primera vez, una de las pruebas más difíciles en esta rutina: el kick flip (un giro de la tabla en su mismo eje).
Aunque se originó casi como un juego entre amigos, hoy el wakeskate se apodera de toda una industria. Los prototipos pasaron de ser elementos livianos construidos en famboard y goma eva a skates cóncavos con lija, fabricados de madera o fibra. Los nuevos adeptos lograron oficializar su práctica ingresando a los circuitos de competición profesional que convocan gran cantidad de deportistas y seguidores. Las rutinas son cada vez más técnicas e incluyen la utilización de obstáculos como rails, funbox y plataformas, además de saltos de ola a ola.
Lo nuevo: winch o malacate Una característica a destacar de este deporte es que no se necesita un barco o una lancha de gran potencia para practicarlo; se puede hacer con cualquier embarcación que alcance los 30 km. por hora, por ejemplo un “jet ski”, porque a diferencia del wakeboarding, no exige una gran ola para generar las maniobras.
Uno de los objetivos de los amantes del wakeskate es depender cada vez menos de botes como método de remolque, no solo para abaratar costos de combustible y transporte, sino para poder llevar el wakeskate fuera de lagos y ríos brindando un buen espectáculo. Para esto existe un dispositivo llamado “winch”, una especie de malacate móvil construido alrededor de una caja de engranajes hidráulicos que succionan la cuerda y la tensan con la misma precisión y tracción que lo haría una lancha.
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