La tierra tiembla, nosotros tambien

 

 


Desde el fatídico tsunami del 26 de diciembre, la prensa ha comenzado a tener mayor cobertura sobre los graves procesos geológicos y climáticos que están ocurriendo en el planeta. Estos eventos se han incrementado de forma alarmante, y el ser humano no parece tener conciencia de la gravedad del asunto, ni de la forma en que estos fenómenos alteran su conducta cotidiana.

Uno de los sucesos que llamó la atención a los científicos a la hora de estudiar el tsunami, fue la capacidad de los animales para presentir lo que iba suceder. El geólogo californiano Jim Berkland, que hace aproximadamente 20 años estudia este tipo de fenómenos, los describe así: “Estos procesos producen presiones hidrostáticas y geológicas que generan disturbios en los campos magnéticos en las zonas de los terremotos desde varios días previos a la manifestación de los movimientos telúricos. El mundo animal posee la capacidad de percibir estos cambios naturalmente, lo que los lleva a movilizarse hacia zonas más seguras y estables”.

La gran pregunta es por qué los seres humanos no pueden percibirlos. El hombre también se ve afectado de forma considerable por estos cambios en los campos magnéticos y, sin embargo, su supervivencia no depende de percepciones sutiles por no ser consciente de la influencia e importancia de las mismas.

Actualmente la actividad telúrica y volcánica es tan intensa en todo el planeta que el comportamiento humano está siendo sensiblemente afectado. A este proceso, que podríamos llamar “local”, habría que sumarle una serie de acontecimientos galácticos que son los verdaderos responsables del sufrimiento del planeta. Cantidades masivas de rayos Gamma en forma de lluvia estelar, sumados a fluctuaciones continuas de la energía solar están alterando no solo el clima y la geología, sino también nuestro comportamiento, nuestra genética, nuestra morfología y hasta la programación energética que da forma a la materia. Permanentemente aumentan las denuncias de explosiones sónicas en la alta atmósfera y la aparición de extrañas bolas de fuego, compuestas por rayos Gamma que transitan libremente por los cielos asustando a los pobladores de diversos países.

El 27 de diciembre de 2004 arribó a nuestro planeta un verdadero “tsunami estelar” compuesto por inmensas cantidades de energía proveniente de la explosión de una estrella ubicada a 50.000 años luz de nuestra posición. Se estima que la potencia recibida en el planeta rondaba los 10.000 trillones de trillones de trillones de watts. Para que nos demos una idea de lo que eso significa, el doctor Rob Fender, de la Universidad de Southampton, declaró que la energía liberada en la explosión en una décima de segundo es más de lo que nuestro sol produce en 100.000 años. Bryan Gaensler, del Centro de Astrofísica del Harvard Smithsonian, dijo que si esta explosión estelar hubiese ocurrido a 10 años luz de nuestro planeta habría provocado la extinción en masa de los seres vivos. Quienes piensen que estos eventos cósmicos no alteran al hombre están muy equivocados. En todo caso, sugerimos que revisen los estudios del autor Maurice Cotterel que presentamos al respecto en la edición del mes de marzo (El Planeta Urbano 84).

Los continuos sismos producidos alrededor del planeta son motivo de alarma en el mundo científico. Ballenas encalladas en Australia y en los Estados Unidos, aves que pierden su destino al emigrar, peces y especies que han aparecido en lugares en los que no deberían aparecer. Todos estos hechos insólitos son señales de que algo no está bien.

TERMINA DE ENTERARTE DE TODAS LAS REVELACIONES EN EL PLANETA URBANO DE MAYO