El hardware cósmico

 

 

Si bien el calentamiento global figura en las noticias desde hace ya muchos años, aún no terminamos de darle la importancia que realmente merece. En general, todos piensan que el proceso de deterioro climático será lento y que la ciencia dispondrá de todo el tiempo necesario para encontrar las soluciones. Los presentes acontecimientos nos demuestran que este pensamiento es erróneo, y que debemos prepararnos para un escenario con cambios abruptos y acelerados. Así, el mundo parece vivir ajeno al increíble problema que lo envuelve y amenaza.
Terremotos, tsunamis, inundaciones, huracanes y todo tipo de trastornos climáticos son parte de un desequilibrio planetario que, como un proceso doloroso de parto, culminará con un nuevo nacimiento, una nueva vida.

Para existir en perfecta armonía, los seres humanos nos manifestamos y dependemos del ecosistema. Hasta ahora se pensaba justamente que el mismo poseía un orden natural, pero bajo las actuales circunstancias no se puede asegurar que eso sea así. La lógica nos dice que es muy difícil que podamos existir en perfecto equilibrio. La innumerable cantidad de trastornos físicos, psíquicos y del comportamiento son una prueba fehaciente de que el planeta está transitando un período de acomodamiento absoluto en su estructura geológica y climática. Entonces, si la Tierra tiembla, nosotros también estaremos temblando. Una inmensa mayoría estamos sintiendo en nuestros propios cuerpos extrañas sensaciones y disturbios que son efecto de la causa planetaria.

Quien se mantenga un poco despierto a pesar del estado hipnótico en el cual nos sumerge el sistema creado por el hombre, se dará cuenta que el actual rumbo creado por la civilización moderna nos conduce irremediablemente a un camino sin salida.
Pero no todo está perdido, parecería que el perfecto orden del universo posee ciclos que determinan los tiempos que posee cada civilización cósmica para alcanzar su propia evolución de conciencia. Si imaginamos nuestro mundo actual como un ordenador con un software que recrea la realidad, que se encuentra a su vez conectado a un sistema de red
Universal, estaríamos en una situación por la cual nuestra impericia informática ha desestabilizado el software; el ordenador comienza a fallar y todo ello sucede justo al final del tiempo previsto para instalar una nueva actualización del sistema. El planeta conectado a esta inmensa red galáctica comienza a recibir entonces una nueva programación que empezó a instalarse hace ya una decena de años, y que se completaría en el año 2012.

Al igual que una computadora que ocupa parte de su memoria operativa en la instalación de la nueva programación, el planeta se reacomoda provocando todo tipo de trastornos en su funcionamiento: los programas no responden como deberían, las órdenes que recibe del operador no son respondidas al instante y toda su operatividad parece estar “concentrada” en las directivas superiores que llegan “on line”. Nosotros, en este juego evolutivo cósmico, somos bytes revolucionados que también sufren la reprogramación y comenzamos a sentirnos desconectados de la totalidad del hardware que nos mantenía operativos y funcionando en orden y armonía. Lo que parece un desajuste caótico, es parte de un proceso necesario para poder acceder a una nueva evolución del software de la realidad virtual de esta “matriz” que llamamos existencia material.