Hora Once: última hora para un cambio

 

 

Autor: Brad Hunter

Este cambio en la evolución humana nos acercó a una instancia de peligro y confusión. Estamos frente a una crisis, palabra que proviene de la lengua griega que significa “decisión”. Entonces, la presente humanidad debe tomar decisiones como especie sobre el futuro rumbo existencial.

Nos encontramos en un estado mundial de agitación política, social, económica, tecnológica, ambiental y de conciencia. La misma tecnología mal utilizada nos ayuda a destruir el medio ambiente, pero también es la que nos alerta del peligro que crea nuestro comportamiento cultural. Estamos próximos a llegar a un punto sin retorno de depredación ambiental.

Al mismo tiempo, los bloques políticos comienzan a desmoronarse y aunque la gente se esté librando de las dependencias que crean los sistemas -cada vez más opresivos-, la confusión va en aumento al no surgir ningún sistema alternativo. Lo cierto es que estos sistemas que fueron por años la base de nuestra civilización, siempre han sido creados y sostenidos por el hombre. Entonces, los problemas del sistema son fruto de la inestabilidad en la que se encuentra el hombre mismo. Son conflictos provenientes de su estado interior, que a su vez alteran la realidad exterior en la que basamos erróneamente la civilización y, por consecuencia, decae.

La agitación política, social y de los mercados, nacen de la confusión mental junto con la emocional. Las numerosas formas de decadencia ambiental presentes en el planeta, reflejan una erosión que es proporcional a nuestra actual condición espiritual, a nuestra conciencia y al poco conocimiento interior que tenemos de nosotros mismos. Así es como la tribu mundial se encontró frente a un abismo al que ella misma se dirigió omitiendo las advertencias de su propia conciencia. Incluso las grandes religiones, que codificaban a imagen y semejanza del hombre las verdades espirituales sagradas, se fueron convirtiendo -poco a poco- en parte de las estructuras manipuladoras de lo externo y en sistemas maquinales de creencias.

La catástrofe -que significa “crisis de fe”- masiva, nos conduce a estar controlados por versiones casi fundamentalistas de fe y por posturas políticas de corte extremista, en las que prevalece la violencia como expresión humana.

La hora llega

La seudoespiritualidad New Age deposita su fe en mensajes de iluminados y gurúes espirituales, quienes reflejan la necesidad -o mejor dicho “necedad”- del ser humano de buscar una salvación proveniente del más allá de nuestra propia atmósfera. Irónicamente, mientras Occidente sucumbe ante su propia equivocación y busca la salvación en la tradición espiritual de Oriente, son los orientales quienes se desesperan por parecerse y consumir todo lo proveniente de Occidente.

Los antiguos de la Tierra nos han hablado sabia y proféticamente de los tiempos que nos tocaría vivir. Por ejemplo, el Kali Yuga de Oriente, el Salón de los Espejos de los Mayas y las profecías de los Hopis fueron solo algunos que anticiparon estos tiempos de oscuridad en la conciencia humana y que llegarían para encausarnos a un nuevo amanecer. Un periodo de confusión y retroceso que nos enfrentaría con nosotros mismos para tomar conciencia de hacia dónde debemos orientar el paso definitivo de la evolución humana.

Es instintivo en los seres humanos -y ante la propia equivocación-, buscar el sabio consejo y refugio que nos ofrece nuestra madre. Pareciera ser que es exactamente lo que empezó a ocurrir. Hay una vuelta a la naturaleza que trae una reconciliación con la Madre Tierra. Mater, en latín, significa Tierra, y es la que nos da la matriz como útero necesario para engendrar un verdadero renacimiento. La Tierra nos aporta la matriz del cambio. Cada terremoto, cada huracán, cada volcán en erupción es un berrinche de nuestra madre ante sus hijos que no se alinean con el cambio cíclico que es de carácter universal. En lugar de creer que matamos al planeta, el hombre debe comprender que nos hacemos mal a nosotros. Así es como nuestros propios actos son los que nos acercan al fin o al renacimiento.

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