A la Sombra del Gurrica

 

 

Autor y fotógrafo: Estanislao Cantón (desde España)

Si nos remitimos a la sabiduría celta, los árboles significan la unión del Dios-Cielo y la Madre-Tierra como una creación de poderosa magia. Entre ellos, el roble tiene como primer significado la valentía. Se cree que las personas bajo su influencia son robustas por naturaleza, implacables, independientes y sensibles; mantienen sus pies bien puestos sobre la tierra y aman la acción ante todo.

Pues bien, es imposible pensar la Comunidad Autónoma del País Vasco -una de las 19 existentes en España- sin el Arbol de Guernica. Desde que este roble se convirtió en un símbolo universal de los vascos en la Edad Media, diversos representantes se han reunido a su sombra para tomar decisiones relevantes. Incluso el moderno Lehendakari –o presidente vasco- promete cumplir su rol en el lugar donde se emplaza el árbol actual, descendiente del “árbol viejo” cuyo tronco aun se conserva.

Otro elemento esencial que dio, da y dará vida a la fascinante cultura de este “país” dentro de “otro país” es la lengua vasca (o euskera según su vocablo). Sin una relación concreta con las lenguas de la familia indoeuropea, y con un origen que no se ha determinado con certeza, la vasca es una lengua que aún no ha podido ser “saboreada” en su totalidad por los lingüistas. Con esa intención existe desde 1919 la Academia de la Lengua Vasca, cuya misión principal consiste en investigar, normalizar y difundir el idioma.

Para poder terminar de formarnos una imagen real del País Vasco (Euskadi) es necesario visitar tres ciudades emplazadas en tres históricos territorios: Vitoria (Gasteiz), capital del territorio de Alava; Bilbao (Bilboko), capital de Vizcaya; y San Sebastián (Donostia), capital de Guipúzcoa.

Vitoria

En la capital del País Vasco, sede del Gobierno y del Parlamento, habitan 220.000 personas que gozan de una superficie de 20 metros cuadrados de zona verde cada una. Esto implica que sus 40 parques, 150.000 árboles y 70.000 arbustos constituyen una especie de Edén donde convive un histórico casco medieval con nuevos barrios modernos.

Vitoria está circundada por lo que se conoce como “anillo verde”, una serie de cuatro amplios parques que pueden ser recorridos caminando o pedaleando. Es que aquí se utilizan muchísimo las bicicletas, a un punto tal que el Ayuntamiento las provee gratuitamente para fomentar su uso. Pero lo que más llama la atención al pasear por sus calles es el sofisticado sistema neumático de recolección de basura. Una vez introducidos los desechos, las tuberías escondidas bajo tierra los transportan mediante una fuerte presión de aire dirigida hacia una planta central de tratamiento. Un sistema para evitar la contaminación ambiental y estética a imitar.

Para congraciarnos con nuestro paladar es indispensable visitar un histórico restaurante cuyo jamón crudo, variedades de pescados, mariscos y carnes de caza son dignos de admiración, y degustación. Se llama El Portalón y está ubicado frente a la Catedral de Santa María, la que actualmente está siendo restaurada en forma abierta al público para que los visitantes puedan comprender cuál es su verdadero significado religioso, urbanístico y arquitectónico.

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