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Enviado especial a Brasil: Estanislao Cantón / Fotografías: E. C. y Fede Núñez de Ojo de Pez.
Este estilo de experiencias, pioneras del concepto “all inclusive” en entornos específicos, surgen en 1950 de la mano del belga Gérard Blitz. Su idea se fue expandiendo con el tiempo, pero sobre todo con el éxito. Facilitar las necesidades y los deseos de los visitantes sirviéndoles “todo en bandeja” es una fórmula imbatible; y mucho más si se aplica en locaciones hipnotizantes. El rango de edades varía de acuerdo con el destino, pero hoy en día la cuestión evolucionó en casi todos para solos y solas, parejas, familias, amigos y grupos de trabajo.
LA BASE ESTA
En Brasil, en el estado de Bahía y precisamente a cinco kilómetros del pueblo de Trancoso, se emplaza uno de los tres resorts que existen en “el país de la alegría”; por supuesto que esto no significa que no los haya en todos los continentes. Luego de pagar, el viajero se olvida del mundo para relajarse y disfrutar a full. El avión aterriza con seguridad en el aeropuerto de Porto Seguro, desde allí lo trasladan al Club Med, donde es recibido por los Gentiles Organizadores (G.O.). Esta tropa de jóvenes es la encargada de transformarse en compañeros de viaje hacia unas vacaciones paradisíacas y perfectas; enseñan y ayudan en la práctica de deportes, en el cuidado de los niños, en la preparación de diversos pasatiempos durante el día y también organizan los shows nocturnos.
Sin dudas, el entorno salvaje es la vedette de este gran espectáculo. El elenco está integrado por palmeras varias, acantilados rocosos, arenas finas y ese mar transparente con sus respectivos e intensos colores; todo enriquece o es enriquecido al máximo por el sol y las nubes o la luna y las estrellas. El aire es sumamente puro. Partiendo de esta base se pueden realizar todo tipo de actividades: arco y flecha, vela, kayak, tenis, fútbol, voley, gimnasia, caminatas, piscina, clases de baile, yoga, tai chi, etcétera. Una combinación distinta para mejorar el estado físico y el ánimo vital. Importante: los niños y los adolescentes tienen su micromundo garantizado con el Mini Club Med (de 4 a 10 años) y el Junior´s Club Med (de 11 a 17 años).
Hay un secreto nativo muy saludable para la piel que reposa en uno de los extremos de los 14 kilómetros de extensión que tiene la playa del resort.
El alojamiento se acomoda armónicamente a la belleza natural. Parecen formar parte del paisaje los exquisitos bungalows de dos pisos con habitaciones completamente equipadas. Los colores son fuertes, con techos de teja y decoración artesanal de la zona. Rusticidad y refinamiento que, al ser imperante la vida al aire libre, pasa a un plano básico más que rendidor para dormir y guardar el equipaje. Con la gastronomía sucede lo mismo: la pensión completa tiene el toque local que provee materia prima exuberante y fresca. Se destacan las frutas, las verduras y el pescado en elaboraciones que provocan un deleite explosivo de los sentidos.
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