Y aunque la figura es la misma, los yacarés que miran desde el agua, el ruido que hace la madera de la canoa al pasar entre los juncos y el recorte a contraluz del baquiano -con su sombrero y la interminable tacuara que utiliza para empujar-, le dan un tono de aventura y contraste que nos separa tanto de la imagen del gondolero como lejos está Venecia de Corrientes.
La interminable superficie inundada del norte provincial resguarda uno de los ambientes con mayor diversidad de flora y fauna en el país. Dentro de esta porción hay cinco esteros bien definidos: Iberá, Batel, Santa Lucía, Maloya y Riachuelo. Los que se destacan como más importantes, de acuerdo al estatus y los servicios que se ofrecen alrededor, son los de Iberá y Santa Lucía.
Los enormes arenales que conforman el suelo suponen que alguna vez el río estuvo cerca: los esteros se formaron a medida que el Paraná fue cambiando de curso. El paisaje se compone por suelos firmes tapados de agua y pajonales donde también flotan islas formadas por tierra acumulada sobre camalotes. Los afluentes del Paraná, rey y señor por estas latitudes, y las precipitaciones anuales que rondan entre 1.200 y 1.500 mm , se encargan de regular el caudal de estas gigantes piletas naturales. En el aspecto económico, la ganadería aparece como el medio de sustento de la población, aunque en el último tiempo, los coletazos del turismo que produce la pesca en la vera del Paraná contagió el interés por estos suelos (y aguas).
Iberá
La data: Constituye una Reserva Provincial donde algunas actividades están bien determinadas. La pesca de dorados, por ejemplo, carga con una etiqueta: devolución obligatoria. Aunque toda la región se caracteriza por el diverso avistaje de fauna.
El detalle: La superficie total de la Reserva alcanza unos 14.000 km cuadrados, el 14,6 por ciento de la provincia. El polo estratégico desde donde se organizan excursiones y alojamiento es Colonia Carlos Pellegrini, otrora un pueblito ganadero que hoy intenta forjar el interés turístico. Un proceso similar vivió -hace ya unos diez años- la localidad de Bonito, en Mato Grosso do Sul, Brasil. La relación es tan directa que además el ambiente de Iberá es similar al del Pantanal, ecosistema próximo a Bonito. Y hay más razones que argumentan esta relación: recientemente arqueólogos encontraron en Carlos Pellegrini restos fósiles humanos y de cerámicos que datan de 2.000 años y guardan contigüidad con los pueblos aborígenes que habitaban el Pantanal por aquella época.
Decíamos que el avistaje de fauna es el principal atractivo, gracias a especies como el tuiuiú (ave símbolo del Pantanal), el lobito de río, la boa, el ciervo de los pantanos (especie en extinción), gatos monteses y yacarés; símbolos de estas aguas. La excursión puede realizarse de diferentes maneras. Una de ellas consiste en una minitravesía en 4x4 por los senderos que también utilizan los ganaderos. Otra es a caballo, que además se condice con el concepto ecológico de la actividad. Aunque la más característica es sobre canoas empujadas por el guía con la ayuda de una enorme caña tacuara. Esto es posible gracias a que la profundidad no supera los tres metros.
Lamentablemente, según informan los especialistas, el ambiente se vio afectado desde que funciona la represa Yaciretá. De acuerdo con un minucioso estudio realizado en 1992, el nivel del agua creció unos 80 centímetros , fenómeno que incide notablemente en la naturaleza del ambiente.
El camino más corto para acceder desde Buenos Aires hasta Colonia Carlos Pellegrini es la ruta nacional 14, desviando al oeste después del cruce de Paso de los Libres. Aunque la Ruta del Mercosur, también conocida como “De la Muerte ”, suele atestarse con camiones y colectivos que van y vienen de Uruguay, Brasil y Paraguay. Una alternativa radica en desviarse en Ceibas, Entre Ríos, siguiendo el trazo de la ruta 12. Y después, la seguidilla de rutas 6, 127, 119 y 40.
TERMINA DE RECORRER LOS ESTEROS CORRENTINOS EN EL PLANETA URBANO DE MAYO